El tiempo y la Impermanencia en el mundo griego

Tiempo e Impermanencia en el mundo griego

El tiempo ha despertado siempre curiosidad. Está en el fondo de todo cuestión filosófica. Origen, ¿de dónde venimos? Futuro, ¿a dónde vamos? Presente, ¿qué hago aquí, quién soy?

Los tres tiempos de los griegos: Chrónos, Kairós y Aión

Desde siempre, la humanidad se ha preguntado: ¿qué es el tiempo? ¿Un río que fluye? ¿Un círculo que se repite? ¿Una eternidad que permanece?
Según esta tres grandes preguntas los filósofos griegos ofrecieron una respuesta que puede ser una visión sorprendentemente actual, distinguiendo tres maneras de comprender el tiempo: Chrónos, Kairós y Aión.


Chrónos: el tiempo lineal que pasa

La palabra chrónos (χρόνος) designa el tiempo lineal y cuantitativo, el que podemos medir con relojes o calendarios.
Es el tiempo de los días, de las estaciones, del “antes” y el “después”. Aristóteles lo definió como “el número del movimiento según el antes y el después”.

Este es el tiempo que corre hacia adelante, el que sentimos como irreversible. Es la flecha que marca nuestra vida desde el nacimiento hasta la muerte.

Más allá de la definición de Aristóteles,  la sensación de Chrónos hoy en día nos deja una ansiedad por el tiempo que se agota, el «no tengo tiempo», es una de las expresiónes más comunes en un mundo donde la  presión de la vida moderna aumenta cada vez más. Estamos en el tiempo de los plazos y los horarios.

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Kairós: el instante decisivo

Kairós (καιρός) nos habla de otra clase de tiempo: el momento oportuno, cualitativo, en el que algo significativo puede suceder.
Es el tiempo que se escapa si no lo reconocemos, como el dios joven con un mechón de cabello en la frente, al que había que atrapar al pasar.
Kairós conecta el tiempo humano con la experiencia del sentido: el instante en que lo eterno roza nuestra existencia y todo se transforma.

El Kairós, marca hoy en día, el momento de decir «te quiero», de pedir perdón, de tomar una decisión importante, de un encuentro significativo.

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Aión: el tiempo cíclico y la eternidad

Aión (αἰών) remite a la eternidad y la plenitud del ser. Para Platón, es lo eterno de las Ideas; para Plotino, la vida divina que no pasa.
Pero en la cultura griega también significaba el tiempo cíclico, el que se renueva con los ritmos de la naturaleza, las estaciones, las generaciones.
Mientras chrónos avanza en línea recta, el aión recuerda que la vida también se mueve en círculos: todo muere y renace, todo vuelve en un ciclo infinito.

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Vivir en tres tiempos

Podemos resumir esta visión en dos grandes experiencias del tiempo:

  • El tiempo lineal (chrónos): medido: avanza y no regresa.
    Invita a no desperdiciar los días, las horas, los minutos, los segundos.

  • El tiempo cíclico (aión): el eterno retorno, donde la vida se renueva en espiral.
    Nos llama a reconocer las oportunidades que se nos van presentando en la vida

    Y entre ambos se abre un puente:

  • El kairós, ese instante cargado de sentido en el que lo eterno se hace presente en lo fugaz.
    Nos descubre el valor Eterno de lo que somos


En el corazón de la filosofía griega late una enseñanza que sigue viva hoy: el tiempo no es solo cantidad de segundos que pasa, sino que tiene que ver mucho con la calidad que vives, descubriendo que hay una eternidad que nos envuelve.

¿Qué te parece si intentamos integrar los tres?:  Aceptar el paso del  Chrónos; Reconocer y actuar el Kairós; y así entender que nuestra existencia es parte de un Ciclo de Eternidad (Aión).

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Sobre este tema y la filosofía estoica es recomendable leer, o el taller GICEM sobre este tema,

Taller El Tiempo y la Impermanencia. Ciclo Camino del Ser

Meditaciones Marco Aurelio

El Manual de Epicteto

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