Balaam y el ángel del Camino

? Balaam y el ángel

El asno que habló y el profeta que no veía

De qué vamos a hablar

Un pasaje del Libro de los Números (22,21-35) nos presenta a un profeta extranjero, un rey temeroso, un ángel con espada y un asno que habla. Una historia curiosa, con personajes sorprendentes y cargada de simbolismo, cuyas enseñanzas siguen siendo actuales.

? El contexto: un profeta en camino

Balaam, profeta y vidente extranjero, es llamado por Balac, rey de Moab, para maldecir al pueblo de Israel que avanza por el desierto.

El pueblo de Moab, con su rey al frente, tiene miedo. Como era costumbre en la antigüedad, recurre a rituales y a magos para defenderse.

Balaam, aunque reconoce la voz de Yahvé-Dios, vacila porque Balac le ofrece riquezas y honores. Finalmente, acepta emprender el viaje para cumplir su misión, montado en su asno.

? El ángel en el camino con su espada

Dios envía a un ángel con espada desenvainada para impedir su avance, hasta en tres ocasiones. Balaam no lo ve y sigue empeñado en su camino, pero su asno sí percibe al ángel.
El ángel ser espiritual, guardián del camino, que renueva la forma en la que Balaam siga su camino y lo salva de su propia ceguera.

? El asno que habló

El asno, intentando detener a Balaam, primero se desvía, luego se arrima contra un muro y finalmente se echa al suelo. Balaam, furioso, lo golpea tres veces, llegando a decir que lo mataría si tuviera espada.

Lo sorprendente es que el animal, símbolo de lo humilde y cotidiano, abre la boca y se queja del trato recibido.
Lo que Balaam, “el vidente”, no logra ver, lo percibe su bestia de carga.

 ?️ La ceguera se disipa

Entonces se abren los ojos de Balaam y contempla al ángel. Reconoce su error y está dispuesto a regresar.  Pero el ángel le ordena continuar, aunque solo diciendo lo que Dios ponga en su boca.

El Profeta obedece al ángel y delante de Balac, en lugar de maldecir al pueblo de Israel, lo bendice en tres ocasiones.

El relato denuncia la soberbia espiritual y la ceguera producida por la ambición y el deseo de poder.
La verdadera visión no depende de títulos, méritos o prestigio, sino de la humildad y de la apertura interior al Espíritu.

? Para poner en práctica hoy

    • Escuchar los mensajes en lo pequeño y lo humilde.

    • Reconocer a los ángeles como mediadores de luz.

    • Ver los obstáculos como oportunidades que traen un mensaje escondido.

    • Cuidarse del ego y la ambición, que hoy, entre otros lugares, se disfrazan de éxito y visibilidad en redes.

    • Estar atentos a mediaciones inesperadas: personas sencillas, experiencias difíciles, la naturaleza o los animales.

? En Resumen

La historia de Balaam con el rey Balac, el ángel y el asno nos enseña que Dios se comunica por caminos insospechados.

A veces necesitamos ser detenidos para descubrir que la verdadera visión no está en los ojos del cuerpo, sino en la humildad de un corazón abierto y receptivo.

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