Los ángeles de la Escalera de Jacob y de Lourdes

Los ángeles de la Escalera de Jacob y de Lourdes

Algo así como en la escalera de Jacob o en la Meca (mira por qué, haciendo clic aquí),  en la que subían y bajaban los ángeles, ¿puede pasar en Lourdes? Veamos…

La Escalera de Jacob: Un Puente entre Cielo y Tierra

En el libro del Génesis (28:10-22), Jacob escapa de su tierra, después de engañar a su padre Isaac, por miedo a morir a manos de su hermano Esaú, al que traicionó. Mientras huía, sin fuerzas ni energía, queda dormido con una piedra como almohada y tiene un sueño en el que ve una escalera que une la tierra con el cielo. Ángeles suben y bajan por ella, y desde lo alto, Dios le habla, renovando la promesa hecha a Abraham.

Esta visión no es solo una revelación personal, sino un símbolo profundo del contacto constante entre lo divino y lo humano, y de cómo ese contacto entre el Cielo y la Tierra tiene unos intermediarios: los ángeles. La escalera representa el camino interior, el canal de luz que los ángeles son los mensajeros abren para llevar nuestras oraciones.

Una imagen semejante vivió Lorna Byrne en un viaje a La Meca (haz clic aquí). Pero no solo en la tradición judía ni en La Meca. Veamos otra experiencia en Lourdes.

Lourdes: La Gruta como «Escalera de Luz»

Uno entra en el recinto de Lourdes y lo hace como en un espacio de serenidad y paz. Muchas sillas de ruedas, muchas personas vestidas con ropa sanitaria. Mucho dolor y enfermedad. Al mismo tiempo, una ingente energía de esperanza y calma.

Como suele ser habitual, lo primero que hacemos es dirigirnos a la Gruta. Allí es donde se apareció la Señora que indicó a Bernardita dónde excavar en el barro, de donde brotó un manantial de agua. Agua cristalina de la que beben millones de personas pidiendo salud para su cuerpo. La Gruta está horadada en un pequeño montículo que parece señalar el Cielo.

Me arrodillo ante la Gruta. Allí recuerdo a los enfermos conocidos, queridos, pero también a muchos desconocidos. Agradezco la salud, el cuerpo, todo lo que de mi corazón brota. Al terminar, miro a la persona que está a mi lado. Ella me dice:

—¿Te fijas? En la Gruta los ángeles suben y bajan. Toman todos los dolores, todas las oraciones de las personas, y las suben por ese canal de Luz que se abre en la Gruta. Al mismo tiempo, bajan con Luz y Dones para aquellas que tienen el corazón abierto y las reciben. Es maravilloso…

Me quedo mirando la Gruta. Un rayo de Luz parece unir el cielo y la tierra. Un rayo de luz que es como una autopista brillante por la que circulan innumerables seres luminosos que, con gracia y serenidad, la recorren subiendo y bajando.

Me quedo en silencio, y viene a mi memoria la escalera de Jacob.

Gumersindo Meiriño Fernández

***

También te puede interesar,

El hospital del mundo: Lourdes

 

Por favor, comparte:

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *