La Escalera de Jacob en la Meca
Algo así como en la escalera de Jacob, en la que subían y bajaban los ángeles, ¿puede pasar en la Meca? Veamos…
La Escalera de Jacob en la Meca

Los Ángeles suben y bajan
En un destello de luz, mi alma fue transportada espiritualmente hacia ese tiempo y lugar. Yo estaba rodeada por personas que rezaban, y el poder de su oración llenó mi alma de energía. Yo participaba en las plegarias que Dios estaba escuchando. A pesar de que no podía sentir ninguna conexión con Él, sabía que mi cuerpo se encontraba en la biblioteca, pero también estaba observando a mi alma allí entre los otros peregrinos que rezaban.
Un ángel me dijo que el lugar se llamaba La Meca. Observé las oraciones de miles de musulmanes en su peregrinaje a este lugar sagrado. Podía ver la luz de los ángeles de la guarda de todos y cada uno de ellos brillando intensamente. También vi a millones de otros ángeles. Nadie reza solo: nuestro ángel de la guarda siempre nos acompaña cuando rezamos. Y otros ángeles también se unen a nosotros; era por ello que yo veía a todos estos millones de ángeles. También podemos pedirles a los ángeles que nos acompañen en nuestras oraciones, aumentando de esta forma el poder de nuestra oración a Dios. A veces me preguntan si debemos rezarles a los ángeles. Yo solo le rezo a Dios. Yo les hablo a los ángeles. Les pido que ellos me ayuden y les pido que oren a Dios por mí.
Mientras cada peregrino rezaba, yo podía ver cómo las palabras de su oración eran llevadas por su ángel de la guarda, quien se las entregaba a uno de los millones de ángeles que las llevan al trono del cielo. Estos ángeles que llevan nuestras plegarias al cielo nunca me han mostrado una apariencia humana, y su luz es un poco diferente de la de otros ángeles. Avanzan en movimientos ascendentes y luego desaparecen dejando un rastro tras de sí. Se mueven tan rápido que parece como si fueran parte de una corriente sin fin. Un ángel lleva todas y cada una de las oraciones –o pensamientos de oración– hacia arriba.

La corriente de ángeles que transportaba las oraciones al cielo era interminable. No se detenía ni un segundo. El poder y la gloria de lo que estaba viendo eran indescriptibles. El poder de la oración puede movilizar a nuestro mundo hacia la paz, la unidad, un futuro mejor. Estos musulmanes estaban alabando a Dios, rezando por lo que creían que era lo correcto. Y sus oraciones eran escuchadas.
(…)
¿Te imaginas que las personas de otras religiones se unieran a los peregrinos de La Meca en oración? Este es uno de los posibles futuros de la humanidad que me han mostrado los ángeles. Existen otros, que conducirían al caos, pero este es un futuro que deseo profundamente y por el que rezo: uno en el que toda la humanidad viva en paz y unidad, luchando por un mejor futuro para el mundo.
De Lorna Byrne de su libro Escalera al Cielo, México 213, pp. 207 ss
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