La red que nos conecta — Perlas de Indra, por Sangye Dorje

La red que nos conecta — Perlas de Indra

por Sangye Dorje

La red de Indra: el universo reflejado en cada ser

¿Y si todo lo que haces resonara en los demás? En este texto y audio , Sangye Dorje usa la antigua imagen de la red de Indra para recordarnos que estamos conectados. Dos minutos para hablar de Interconexión que invita a mirar distinto.

Escúchalo y léelo:

La red de Indra: el universo reflejado en cada ser

La red de Indra o las perlas de Indra es una imagen que proviene de unos escritos sánscritos, los Vedas, de hace cinco mil años. Es una metáfora que sirve para ilustrar los conceptos de vacuidad, interdependencia e interpenetración en el budismo. Las perlas de Indra son una red de cuerdas de seda que se expande en todas las direcciones y que contiene en cada intersección una perla brillante que refleja todas las perlas de la red, como múltiples espejos hacia el infinito.

Interconexión universal

Queridos amigos y amigas, seguidores de estas recetas del Buda: la visión budista habla de la interconexión e interdependencia, de la responsabilidad mutua. Es un principio de interconexión universal. Todos los seres formamos una red interconectada, una red donde en cada nudo hay una piedra preciosa. Curiosamente, recientes investigaciones apuntan a que el universo pudiera ser como una sala de espejos, en la que la luz viaja a través del universo creando una cadena de imágenes y reflejos aparentemente infinita. Esto nos proporciona una visión que ya el budismo, el orientalismo en general, había descubierto en forma de intuición perceptiva, de sabiduría primordial.

Transformar el samsara

Si podemos meditar analítica y profundamente en esta verdad científica y espiritual, podremos dar un nuevo sentido a todo: transformar la sociedad egocéntrica, materialista, consumista, hedonista y corrupta en la que vivimos —es decir, el samsara— para renacer a una sociedad consciente, solidaria, ecológica, cooperadora y, ante todo, compasiva. Podemos observar que no hay diferencia alguna entre nosotros, la naturaleza y el universo. Somos diamantes que brillan, dorjes, vajras, y su luz se refleja en otro diamante, que a su vez la refleja en otros. Cada piedra preciosa tiene una existencia individual, pero al mismo tiempo depende de las demás. Si una vibra, provoca una ondulación en la red y las otras piedras se moverán también.

El ser humano es un diamante

El ser humano es un diamante. Aunque tenga una existencia propia, su luz interacciona sin cesar con otros individuos y con todo el sistema. La primera etapa fundamental es comprender que todos somos influenciables. Una vez superada esta etapa, la segunda consiste en aprender a elegir nuestras influencias y a dirigir conscientemente esa ondulación o reflejo en los demás. El cerebro se encuentra en constante evolución, y la consciencia no es ni más ni menos que ese reflejo de la red de Indra, una transformación dichosa que, a través de la compasión, unifica ese reflejo, ese brillo, en algo limpio, unificador, protector e inmensamente clarificador.

Un diamante que brilla

Que seáis conscientes de que sois un diamante que está brillando, que está emitiendo su reflejo a todos los demás. Pero también, por supuesto, que cuando estáis vibrando en oscuridad y enojo, en ira, en resentimiento, también estáis emitiendo esa misma frecuencia en los demás y, a su vez, los demás en nosotros. Pero solo la luz aleja la oscuridad, porque la oscuridad, en el fondo, no es ni más ni menos que la ausencia de luz: no existe por sí misma.

Tashi Delek.

Somos diamantes que reflejan luz —o sombra— en los demás. La pregunta práctica es sencilla: ¿qué frecuencia eliges emitir hoy?

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