Abrirse para superar la sensación de asfixia emocional

Abrirse para superar la sensación de asfixia emocional

Ejercicio Tibetano ¡Abrirse!

Introducción al ejercicio

Podemos dirigirnos a un lugar elevado desde donde tengamos una vista extensa, como la cima de una montaña o el último piso de un edificio. Si el cielo está muy despejado, siéntate de espaldas al sol, concéntrate en la profundidad del cielo abierto, sin mover los ojos, respira lentamente y siente la amplitud, la inmensidad y el vacío.

El ejercicio de abrirse

Hola a todos, queridos amigos y amigas yoguis y yoginis; este es un ejercicio budista para sanar la mente. Se llama, sencillamente, abrirse. Con ello mismo, desde una ventana, mirando a lo lejos, pero mejor si nos estamos subiendo o estamos ya en un lugar elevado, siente que el universo entero se ha fundido en esa extensa amplitud.

Con tu mirada, reposa en la respiración y crea más espacio. Piensa que todos los fenómenos —los árboles, las montañas, los ríos, las casas— se han disuelto espontáneamente en el cielo abierto. Tu mente y tu cuerpo también se han disuelto en él. Todo se ha esfumado como las nubes que desaparecen en el cielo.

Relajación y contemplación

Relájate, siente la amplitud libre de fronteras y limitaciones, y descansa ahí, contemplando. No hay que hacer nada más.

Beneficios del ejercicio

Este ejercicio no solo sirve para tranquilizar la mente, sino también para hacernos descubrir verdades más elevadas, desarrollar Tonglen, visión penetrante, Vipassana. Si no puedes ir a un sitio así, elige cualquier lugar desde donde tengas una buena vista del cielo o desde donde, al menos, puedas visualizar el cielo abierto.

Ese nam, esa amplitud, eres tú. Somos nosotros en esa unidad esencial donde late ese espacio maravilloso abierto.

Cómo trabajar los problemas

Esto abre las puertas de nuestra mente, amplía las percepciones y no nos constriñe cuando tenemos un problema.

Deja que ese problema sea como humo y, en cada expiración, observa cómo se diluye y purifica en ese espacio, en ese cielo. Se convierte en dones, son como pequeños dorjes. Y sigues respirando, observando incluso con la mirada maravillada, los ojos abiertos de un niño.

Conclusión y cierre

Al cabo de unos minutos, puedes sencillamente hacer la dedicatoria de méritos y continuar con tus actividades. ¡Qué pequeñas cosas sencillas hay en los enfoques yóguico-tibetanos y budistas para poder cambiar la percepción y el enfoque!

El enfoque que tenemos de la vida, que nos da problemas, es el que te hace girar y girar y girar en una especie de tío vivo infernal.

Abrirse. Ahí está la clave.

Que tengáis un auspicioso y abierto día.

Tashi Delek

Sangye Dorje y Ani Tempa

Este es el vídeo:

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