La Misión de una Rosa

Las Recetas de Buda por Sangye Dorje
La Misión de una Rosa

Una rosa, cumpliendo su misión, según la ia

El cuento

Una rosa fue arrancada de un rosal silvestre. Un temblor de muerte recorrió sus pétalos y su tallo, supo que sus días estaban contados. Su belleza y lozanía se irían consumiendo inexorablemente hasta convertirse en cenizas.

—¿Por qué me has arrancado del rosal? —preguntó la rosa a la niña—.
¿No lucían bellos mis pétalos entre las zarzas del bosque?
¿No brillaban como perlas las gotas de rocío sobre mí?

Era un día luminoso, claro como los cabellos de la niña. La pequeña posó sus labios sobre el terciopelo de la rosa y la besó. La suave fragancia de los pétalos perfumó sus mejillas y la hizo sonreír. Feliz, la niña se colocó la rosa detrás de la oreja y corrió a arrojarse en los brazos de su madre.

Las rosas del rosal, al ver aquello, comprendieron todo. Ellas eran simplemente rosas, y nada más que rosas. Lanzarían su delicado aroma al viento y luego se agostarían. Tal vez nadie se acercaría más a gozar de su belleza, a oler su perfume o a contemplar perlas en formas de gotas de rocío sobre sus pétalos.

Aquella rosa, en cambio, fue la escogida para hacer feliz a una niña. Viviría para colorear la existencia de la niña, para perpetuarse tal vez en el recuerdo feliz de la infancia.  Y ella, ¿se había dado cuenta?

Había cumplido una misión única: dar felicidad.

La Lección de la Rosa

Queridos amigos y amigas, seguidores de estas Recetas del Buda:

Hacer feliz.
Ese es el camino de la felicidad, la entrega genuina de la dicha a los demás. Nunca sabemos cómo podemos lograrlo, pero a veces ya lo estamos haciendo: con una sonrisa, una palabra amable, un gesto sencillo.

Desde el punto de vista del Dharma, el amor es más fuerte que el karma. Incluso el acto más ascético o la renuncia más grande no superan la entrega amorosa a los demás. Por eso, el gran psiquiatra Víctor Frankl, quien sobrevivió a un campo de concentración, nos dejó esta enseñanza que deberíamos grabar a fuego:

«Le hallé significado a mi vida ayudando a los demás a que ellos encontraran significado a la suya.»

La Inspiración final

Así que recordemos, amigos y amigas: aún en los tiempos más oscuros, podemos ser como la rosa. Con nuestra fragancia, con nuestra presencia, podemos iluminar el rostro de alguien más, aunque sea con una simple sonrisa.

Tashi delek. ?

Sandye Dorje Javier Akerman y Ani Tempa

Aquí tienes el vídeo

y el audio:

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