Las castañas y el otoño según Hildegard Von Bingen

Foto Víctor Cariillo
Castañas de Alemania, la tierra de Hildegarda. Foto Víctor Carrillo

Estamos en el otoño y ya aparecen los puestos de castañas asadas por la calle. El color «castaño» lo asociamos al color marrón de las castañas, que es el color del otoño, y que es la estación del año, en la que están de temporada. Por eso hay que aprovechar ahora para comerlas. No hay que confundir las castañas (castanea sativa) con las castañas de indias (aesculus hippocastanus), que no son comestibles.

Los elementos

Para sor Hildegarda, existen sutilidades en la naturaleza, que el hombre solo puede llegar a conocer mediante revelación divina. Así, nos dice, a propósito de los elementos: «los elementos están en el hombre y el hombre actúa con ellos. El fuego, el aire, el agua y la tierra están tan profundamente ligados entre sí, manteniéndose los unos a los otros, que ninguno puede separarse de los demás. El mundo se destruiría, si un elemento pudiera existir separado del resto, porque los elementos están encadenados de manera indivisible«.
Esta frase, que más parece sacada de un tratado de física cuántica sobre las interacciones fundamentales, que de los escritos de una monja medieval, nos puede sensibilizar y ayudar a entender mejor las cualidades elementales curativas de las castañas y su mecanismo de actuación.

Las castañas y los humores corporales

En la medicina de sor Hildegarda, las cualidades y la composición de los elementos sutiles presentes en las castañas, hacen que éstos interaccionen con los humores corporales, facilitando así la sanación.

La medicina de sor Hildegarda, en cierta analogía con la medicina tradicional china, tibetana y ayurvédica, se basa en un modelo de humores o corrientes circulatorias sutiles, los cuales deberían estar en un estado de equilibrio, pero que, en determinadas circunstancias, se pueden atascar, coagular y producir toxinas o desechos.

El exceso de uno de estos humores es especialmente peligroso: la llamada «bilis negra», que se origina en el hombre desde el pecado original, debido al cambio corporal que éste produjo en él, y que está asociada a la constitución del tipo temperamental melancólico (por eso la palabra «melancolía» significa etimológicamente «bilis negra»).

Castañas de San Disidobo
Castañas de San Disidobo

El valor sanador de los alimentos

Por otro lado, la «viriditas», la fuerza verde o energía vital, y la sutilidad o valor sanador de los alimentos constituyen la base de la dieta alimenticia hildegardiana.
En su libro «Physica», sor Hildegarda nos desvela las propiedades sanadoras del árbol llamado castaño y de su fruto: la castaña.

Para la profetisa teutónica, el castaño es muy cálido y posee una composición de principios activos, que entremezclada con ese calor, le confiere un gran poder de diferenciación. Estas cualidades sanadoras no solo tienen aplicaciones en el ámbito de la medicina, sino también en el ámbito de la veterinaria (por ejemplo como remedio para intoxicaciones de animales o para la peste bovina).

En el próximo artículo les hablaré de cómo Sor Hildegarda considera las castañas como un reconstituyente universal, hasta entonces. Puedes leerlo haciendo clik aquí.

Víctor Carrillo

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