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Asunción de María en cuerpo y alma. Quince de agosto

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asuncion de mariaAsunción es la fiesta que se celebra, en la tradición cristiana cada 15 de agosto.

Quiere decir que María, la madre de Jesús, subió al cielo en cuerpo y alma, como consecuencia de no tener el pecado original, de haber nacido limpia, inmaculada, sin mancha alguna.

Es una fiesta arraigada en las vivencias de la comunidad cristiana occidental y oriental. Multitud de imágenes muestran a María ascendiendo, subiendo a lo Alto, rodeada de ángeles, al son de trompetas.

Casi todos los pueblos que llevan el nombre de Santa María suelen tener su fiesta patronal y religiosa en torno a este día, el quince de agosto. Así Santa María de Osera, Santa María del Campo…

Hasta hace poco el nombre de Asunción era el elegido por muchos padres para sus hijas,  Asunta, Asun, Suncita …., que son abreviaturas y modismos que surgen de él. E incluso da el nombre a la capital de Paraguay, entre otros lugares del mundo.

Es indudable que el ser humano piensa, analiza, se pregunta… ¿qué hay más allá de la muerte?, ¿qué me pasará cuando deje de respirar y abandone este mundo? ¿A dónde han ido los seres queridos que ya se fueron? ¿Seguirán en alguna parte?

Viendo cómo María asciende al cielo, entre aclamaciones, rodeada de ángeles hace que muchas personas vean el camino que se les abre al futuro con más esperanza, con más confianza. Desde este punto de vista la vivencia de María, “asumpta”, subida al cielo en cuerpo y alma es un aliento en el camino de cada día.

Si somos espíritu hay algo más allá de la muerte. ¿Qué nos espera? ¿Quién nos espera y cómo? Son preguntas que no tienen respuesta científica, pero, por convencimiento propio, estoy seguro de algo: que lo que nos espera siempre será algo mejor. No, porque lo de acá abajo sea malo, que no lo es, sino porque siempre evolucionamos a mejor, al menos a nivel espiritual.

Al “más allá” le tendremos siempre algo de respeto, algunos, incluso miedo, pero debemos recordarlo con frecuencia. El “más acá” es efímero y no debes agarrarte a él, con desesperación, como si fuero lo único que tienes. Tienes un “más acá” provisional y te vas preparando, con alegría, al “más allá”, misterioso y esperanzador.

En el “más allá” no vas a estar solo, perdido, abandonado, sino acompañado. Para ello algunos de los nuestros se han ido antes, para esperarnos, entre ellos, María, la madre de Jesús, que, como decíamos, subió al cielo en cuerpo y alma.

Felicidades a la multitud de personas que celebran estas fiestas y a todas las mujeres que llevan su nombre.

No lo olvides estás aquí para siempre y de alguna manera te irás de forma muy semejante a cómo se fue María, al son de trompetas, rodeado de ángeles.

Puedes hacer esta oración:

Oh Dios danos la sabiduría y la fortaleza para que en nuestro paso por este mundo seamos sembradores de la paz y la alegría del amor, de tal forma que al abandonarlo lo hagamos rodeado de los ángeles de la Luz, como María la madre de Jesús, en paz y esperanza. Amén.

Gumersindo Meiriño Fernández

Oración a María desde su casa en Efeso, Turquia.

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