Oración de Liberación Ancestral

Oración de Liberación Ancestral
Sanando el Río de la Historia

Imagen de Pixabay

«Un viaje espiritual para liberar y purificar las cargas heredadas,
uniéndonos a Cristo en la renovación de nuestras raíces»


Introducción: Nuestro Legado Ancestral

Para nacer necesitamos:
2 padres
4 abuelos
8 bisabuelos
16 tatarabuelos
32 trastatarabuelos
64 pentabuelos
128 hexabuelos
256 heptabuelos
512 octabuelos
1024 eneabuelos
2048 decabuelos

Solo en las últimas 11 generaciones, fueron necesarios 4094 ancestros para que tú y yo existiéramos. Esto representa aproximadamente 300 años de historia familiar antes de nuestro nacimiento.

¡Cuántas bendiciones se han acumulado en estos tres siglos! Pero también, ¡cuántas cargas, tradiciones y creencias hemos heredado!


Reflexión: ¿Es Posible Liberarse del Pasado?

Si aún llevas algo en tu «zurrón» que te impide ser libre, quizás piensas que es imposible deshacerte de ello. ¿Imposible? Te invito a recorrer este árbol genealógico, que se extiende por más de trescientos años y nos conecta con figuras como Adán y Eva. Entre ellas, destaca la dinastía que más me llamó la atención:


La Genealogía de Jesucristo: Un Linaje de Transformación

Tomado del Evangelio de S. Mateo en el capítulo Uno:

«Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara. Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz. Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David. David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón.

Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf. Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, durante la deportación a Babilonia.

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.»

Imagen de James King

Cristo: El Ungido que Purifica el Río de la Historia

Cristo significa «Ungido», el Salvador. Por eso se dice que Cristo es el redentor de todas las generaciones, desde Adán y Eva, que acumularon bendiciones pero también acciones que ensuciaron el cauce de la historia. Con Cristo, el agua del río de la historia se purifica, y cada uno de nosotros está invitado a unirse a Él para sanar nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.
Pues bien, te invito a nivel personal a unirte a Cristo en este río de la Historia y limpiar el agua que corre por ese cauce, el tuyo, el de tu familia, el de tus ancestros.


Invocación y Oración de Liberación

Preparación:
Invoca a tu ángel custodio para que te acompañe en este encuentro en el espíritu. Toma un minuto de silencio para conectarte con tu interior.

Oración:
«Oh Cristo, Ungido, Liberador y Purificador de las aguas de la historia, me uno a ti para liberar, purificar y ungir cada una de las energías y vivencias que he heredado y que son para mí un peso. Me libero de ellas, las purifico con una gota de la sangre que tú derramaste, para que la historia quede libre y pueda tomar un nuevo camino renovado.

Todo lo que tenga que aprender o me haya quedado pendiente hasta este momento, declaro aprenderlo y tomarlo con la sabiduría y el fuego del Espíritu. Lo hago por comprensión, por amor, y no por dolor o sufrimiento.

Si tengo algo pendiente con algún familiar concreto (aquí puedes decir el nombre), me libero. Lo dejo a los pies de Cristo, compasivo y misericordioso, para que lo envuelva en su luz y desate todo lo que le ata y esclaviza.

Libre de esa carga, ligero y suave, agradezco todo lo recibido hasta este momento. Por todo lo que llevo en mis hombros ancestrales, lo transmito a las nuevas generaciones de la manera más fiel posible, para que el río de la historia siga limpio, transparente y claro. Que cada ser humano reciba la luz del Espíritu y pueda vivir cada segundo en paz y armonía.»

Cierre:
Toma un minuto de silencio. Luego repite: «Amén, Amén, Amén.»

Agradece a tu ángel custodio por haberte acompañado en este proceso y regresa al aquí y ahora, al presente, renovado y en paz.


Conclusión: Un Legado Renovado

Este ejercicio te conecta con tus raíces y  libera de las ataduras que te impedían seguir tu camino, permitiéndote transmitir a las nuevas generaciones una herencia de Luz limpia y transparente. El río de la historia y el de tu historia siguen fluyendo, pero ahora, gracias a esta oración liberadora, sus aguas son más claras y puras que antes.

Gumersindo Meiriño Fernández

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