La Gran Hildegarda de Bingen

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Hildegarda de Bingen

¡Hola amiga! ¡Hola amigo!

Hoy vamos a hablar de una figura fascinante, en Vida y Teología: Hildegarda de Bingen, también conocida como la Sibila del Rin. Nacida a finales del siglo XI en Alemania, a orillas del río Rin, Hildegarda fue la décima de diez hermanos. A los 10 años, fue entregada a la iglesia y se unió a un monasterio bajo la dirección de la abadesa Juta von Sponheim, quien influyó profundamente en su vida, enseñándole latín y música.

A medida que crecía, Hildegarda comenzó a recibir visiones y voces que la guiaron en su camino. Decidió compartir estas experiencias con el monje benedictino, al monje Volmar, que vivía en un monasterio cercano. A partir de ese momento, su vida se transformó en un torbellino de actividad. Fue nombrada abadesa en el lugar que había dirigido la abadesa Juta y sus predicciones, junto con sus métodos de sanación a través de la música, las piedras y las plantas, comenzaron a ganar notoriedad.

Sus teorías filosóficas y teológicas eran sumamente avanzadas para su tiempo, especialmente viniendo de una mujer. Este hecho llevó a algunos a considerarla una hereje y a intentar llevarla a juicio eclesiástico. En respuesta, Hildegarda escribió al abad Bernardo de Claraval, quien era una de las figuras más influyentes de la iglesia en ese momento. Bernardo aceptó sus enseñanzas y, gracias a su apoyo, Hildegarda pudo continuar su labor sin más persecuciones.

Hildegarda fundó un nuevo monasterio, predicó a sacerdotes y en diversos entornos, y tuvo contacto con los poderosos de su época. Escribió sobre una variedad de temas, incluyendo sexología, ángeles, teología, filosofía, y la curación con música, piedras y hierbas. Sus escritos le valieron el título de «Sibila del Rin».

En el siglo XII, Hildegarda de Bingen y Bernardo de Claraval fueron dos figuras influyentes en la sociedad europea. Aunque en su tiempo fue conocida principalmente en Alemania, su legado ha resurgido en el siglo XXI. En 2010, el Papa alemán, Benedicto XVI, la proclamó Santa y Doctora de la Iglesia. Sus enseñanzas están siendo redescubiertas y estudiadas hoy en día.

Hildegarda fue una mujer fuerte, valiente y sabia, iluminada por su intuición y el misterio de lo trascendental, de lo que está más allá de lo físico. Que su vida y enseñanzas nos sirvan de guía. Terminemos con una oración inspirada en ella:

“Oh Dios, que concediste a Hildegarda de Bingen el don de la visión y el don de llevar esa sabiduría a la práctica cotidiana de su vida, enséñanos también a recibir las enseñanzas del Espíritu Santo y a ponerlas en práctica en nuestra vida, de tal forma que seamos luz para nosotros mismos y para todos aquellos que encontremos en nuestro camino. Amén.”

Paz y alegría para ti. Espero verte aquí dentro de 7 días.

Gumersindo Meiriño Fernández

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Si quieres conocer un poco más a Hildegarda te invito a ver esta película sobre su vida,

Vision, la Vida de Hildegarda de Bingen

 

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