Bellezas Ocultas: Todos los Santos

Bellezas Ocultas: Todos los Santos
El río Ardèche
Subimos las cuestas que van a orillas del río Ardèche desde Pont de Saint Esprit a Vallon Pont D’Arc, en el sur de Francia, cuando alguien del grupo preguntó, ¿qué fiesta hay a principios de noviembre?
Otro de los del grupo respondió:
– Es la fiesta de Todos los Santos
Otro añadió:
– Ah, es verdad, me había olvidado. Son los santos famosos: San Antonio, San Pedro, San Francisco Javier, Santa Teresa, etc.
No dije nada, seguí observando las vueltas del río Ardèche, con sus maravillosos belvédère (miradores), con sus estupendas vistas.
Cuando llegamos a Vallon Pont D’Arc, ante el magnífico arco que la naturaleza construyó en medio del río, envié una foto a mi amigo Marcelo, que me respondió inmediatamente y preguntó:
– ¿Qué hermoso lugarrrrr? ¿Dónde es?
– Sur de Francia ?? – respondí.
A lo que contestó:
– ¡Qué hermosura! ¡Las bellezas ocultas!
Todos los Santos y su Fiesta
Entonces, me vinieron a la mente Todos los Santos y su fiesta. Pero, ¿qué tienen que ver las bellezas ocultas y Todos los Santos?
La festividad de Todos los Santos es para celebrar –sí, parece un poco raro– las «bellezas ocultas». Los santos famosos, como San Antonio, San José, Santa Teresa, etc., tienen su propia celebración, su día, su fiesta. Pero todos sabemos que hay personas que han sido auténticas, magníficas, impecables, amorosas, alegres, positivas… –si así queremos llamarlas– santas. Pero no han sido canonizados ni reconocidos oficialmente. Por eso, hay un día que se les recuerda: son “santos anónimos”, personas íntegras y desconocidas. Seres humanos maravillosos que han pasado desapercibidos. Son bellezas ocultas.
Origen de la Festividad de Todos los Santos
La celebración de Todos los Santos surgió en la Edad Media, cuando la Iglesia Católica designó un día para honrar a aquellos santos que no tenían una fecha específica en el calendario. A lo largo de los siglos, esta festividad fue evolucionando hasta abrazar también a aquellos “santos anónimos”, cuyas vidas, aunque humildes y discretas, nos han dejado lecciones imborrables. Esta festividad, en realidad, nos recuerda que la santidad no está limitada a unos pocos; es un llamado para reconocer las cualidades extraordinarias de personas ordinarias.
Bellezas Ocultas en la Naturaleza y en los Santos Anónimos
Contemplando el arco de Vallon Pont D’Arc y los majestuosos miradores del río Ardèche , recordé que, así como las bellezas naturales a veces están escondidas, las bellezas ocultas de ciertas personas también pasan desapercibidas. Estos paisajes y personas extraordinarias comparten la cualidad de existir sin buscar reconocimiento, simplemente siendo y brindando belleza, paz, o inspiración.
Así como el arco de Vallon Pont D’Arc se oculta en el paisaje, pero deslumbra al ser descubierto, muchas personas en nuestras vidas, sin buscar reconocimiento, brindan belleza y paz solo con su presencia.
Santos Anónimos: Huellas Profundas y Discretas
He tenido la suerte de conocer a algunas de esas bellezas ocultas, esas personas anónimas que han dejado huellas profundas en mí y en los que han estado a su alrededor. Les puedo citar a algunos –aunque es lo de menos los nombres; recuerden, son bellezas ocultas– Javier, Isorna, Fran, Oviedo, Juan José, Carmen… Quizás entre ellos estén algunos de tus familiares, abuelos, tíos, padres, hermanos.
Sé que tenían defectos; eran humanos. Pero son personas que, de alguna manera, están en la luz. Siguen iluminando los caminos de la tierra por los que aún andamos cada uno de nosotros.
Reflexión Final: Reconociendo Nuestras Bellezas Ocultas
Volviendo a la pregunta que alguien hizo subiendo por las riberas del río Ardeche, ¿qué se celebra los primeros días de noviembre? Quizá la respuesta correcta sería: el 1 de noviembre es el día de las “bellezas ocultas”.
¿Qué tal si tomamos esta festividad como un recordatorio para reconocer también las “bellezas ocultas” en nuestras propias vidas?
Quizás puedas pensar en familiares, amigos o incluso personas desconocidas que han dejado una marca profunda en ti. La próxima vez que nos encontremos rodeados de las maravillas de la naturaleza o en medio de la vida cotidiana, recordemos que, muchas veces, esas “bellezas ocultas” están cerca de nosotros, incluso si no llevan títulos ni buscan reconocimiento.
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Aquí tienes una meditación para ese día, y un vídeo desde Vallon Pont D’Arc, que inspiró este artículo

