Un Ser Humano con Alas

Atardece en Castell de Burriac, imagen de Rubén Bravo Prados

Introducción:
En un mundo lleno de complejidades, a menudo buscamos respuestas en lo abstracto o lejano. La llama de inspiración de Rubén nace de una sencilla conversación escuchada al atardecer, donde surge la pregunta sobre qué animal sería ideal ser. A través de esa pregunta, nos adentramos en una exploración más profunda del significado de ser humano y las «alas» que podemos desarrollar para elevarnos sin perder contacto con la tierra.

Ser Humano con Alas:
Una Reflexión sobre la Bondad y el Amor

¿Qué animal te gustaría ser?

Un encuentro casual en la cima del castillo
En la cima del castillo viendo atardecer, oí la conversa de dos chicas. Una le preguntó a la otra qué animal le gustaría ser. A lo que respondió: «un águila, aunque fuera unas horas para ver el mundo volando desde muy alto». Me quedé pensando en el animal que me gustaría ser a mí si tuviera oportunidad. La respuesta que me vino es ser humano, un humano con alas de petirrojo quizá, pues no necesito volar muy alto, no me gustaría estar alejado de los milagros que suceden en la tierra.

El potencial de la humanidad
¿Por qué un humano sí es capaz de arrasar a sus hermanos y su entorno? Pues porque en esencia creo en la semilla de bondad que hay en él. Y si se equipa de sus «alas», deja de ser un animal que solo piensa con su instinto para sobrevivir y reproducirse, sin aquello que llamamos «razón». Ser humano es ser un animal racional que (si quiere) puede ensanchar esa razón (usando mente y corazón) con su capacidad de amar. De amar y de amarse, porque amándose ama a los demás y viceversa.

El poder del amor creador
Un amor creador capaz de crear dinámicas nuevas que recontextualizan la racionalidad y llevan nuestras acciones más allá del intercambio de intereses mercantiles de dinero, sexo y poder. Porque más allá de eso se encuentra la solidaridad, que es un intercambio que posibilita que factores diferentes, aparentemente incompatibles e irreconciliables, se potencien mutuamente.

Volando con los pies en la tierra
No quiero sobrevolar las cabezas pudiendo subir a una montaña con mis propios pies. Porque sé que podemos volar alto cuando uno ama lo que es, lo que hace, su entorno y a los que le rodean.

Rubén Bravo Prados

Conclusión:
Ser humano es más que seguir instintos básicos, para Rubén; es expandir la razón y el corazón con amor. Ese amor, enraizado en la solidaridad y el respeto, nos permite volar alto sin abandonar lo que somos, reconociendo que la verdadera grandeza se encuentra en caminar sobre la tierra con humildad y compasión.

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