María Magdalena, veintidós de julio

María Magdalena: Luz y Amor en la Resurrección
María Magdalena es uno de los grandes misterios del cristianismo. Mujer de lágrimas y de fuego interior, su figura ha estado rodeada de muchas teorías e interpretaciones. Lo que sí es cierto –más allá de teorías e interpretaciones– es que fue la primera en ver a Cristo Resucitado.
¿Por qué se le apareció a ella en primer lugar? ¿Hay en ello un mensaje profundo para nosotros?
¿Es una recompensa por su amor fiel? ¿Un signo de que el Evangelio comienza a revelarse primero al corazón que más ha llorado y más ha amado? ¿Qué tipo de relación había entre Jesús y la Magdalena? ¿Cuánto Amor y Complicidad había entre ellos?
Es la manifestación de una relación especial entre ella y el Maestro Jesús.
De ella sabemos que Jesús la sanó de siete demonios, que tuvo el valor de acompañarlo hasta la cruz, y que fue la primera en ver a Jesús resucitado y la primera en transmitirlo a los apóstoles. Por eso se le llama la «apóstol de los apóstoles». La primera Testigo de que Jesús había vencido a la muerte. ¡No es poco!

María Magdalena «reconoce» a Jesús
El Evangelio de hoy lo narra con belleza y asombro. Y nótese también la presencia de los ángeles.
Así lo relata el Evangelio de Hoy:
El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice: «¡María!».
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro»».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto»
Este encuentro íntimo y luminoso es uno de los momentos más intensos de todo el Evangelio.
? Oración a María Magdalena
Jesús Cristo,
que te apareciste resucitado –antes que a nadie– a María Magdalena,
que nuestro amor sea tan puro,
que disipe el velo que nos impide ver la Realidad tal como es.
Que sepamos reconocerte en las distintas circunstancias de la vida,
incluso en las más sencillas de cada día.
Y como ella, seamos testigos de la Luz y el Amor
que cada uno lleva en lo más íntimo de su corazón.
Amén. Amén. Amén.
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