Aceptar lo que Es: Simone Weil
Aceptar lo que Es: Simone Weil
El poder de la atención

Naamán, el sirio: lo fácil que cuesta aceptar
He estado leyendo algunos de los escritos de Simone Weil, dado que estaba preparando unos temas sobre el Poder de la Atención.
Más allá de su profundo pensamiento, hay momentos en los que uno se siente plenamente identificado con su forma de ver, incluso desde la más profunda sencillez.
Nos puede pasar como a Naamán, el sirio, el leproso que fue a Israel a que le curasen. Le salió al encuentro un enviado del profeta Eliseo, que le dijo: báñate siete veces en el río Jordán. Naamán se enojó, y mucho. Le habían tomado el pelo, pensaba. «¿Acaso no hay ríos más importantes en mi tierra? Ni tan siquiera salió el profeta a recibirme personalmente, envió a un mensajero…»
Pero la sabiduría de lo simple, una de las criadas, le dice: «Señor, si le hubieran pedido una cosa difícil, ¿no lo habría hecho?». Naamán respondió: «Pues claro, cualquier cosa con tal de curarme». Y la criada siguió: «Entonces, ¿por qué no hace lo que le pidió el profeta, que es fácil de hacer?».
Naamán se lavó las siete veces en el Jordán y su piel quedó curada, como la de un niño.
La sabiduría de lo simple, según Simone Weil
Pues aquí, al final, tienes el enlace a un libro de Byung-Chul Han sobre el pensamiento de la escritora y filósofa francesa.
Y es que aceptar lo simple también es una forma de prestar atención. Simone Weil, al hablar precisamente de la atención, recoge esta imagen de las Upanishads que tanto le inspiró:
ATENCIÓN
En su grado más alto, la atención
es lo mismo que la oración.
Dos compañeros alados, dos pájaros […]
están posados en la rama de un árbol. Uno come los frutos,
el otro los mira.
Un consejo: Ponlo en práctica, imita a Naamán, no en la queja, sino en bañarte en el Jordán..
Libro recomendado: Sobre Dios. Pensar con Simone Weil (Byung-Chul Han)
Este es el libro prometido, haz clic aquí.
Sobre Dios. Pensar con Simone Weil – Byung-Chul Han
También te puede interesar este otro libro, de un estoico; o quizás acompañar a Anabela por un paseo similar al de Simone Weil


