Lo que Satanás no te puede TOCAR (libro de Job)
📜 Job en la Guerra Pacífica: Lo que el mal no puede arrebatar
✨ Una lectura espiritual, más allá del dolor y la pérdida

El libro de Job: cuando todo se derrumba
El libro de Job relata un diálogo profundo entre Dios y Satanás. Este último aparece tras recorrer la tierra, y Dios, orgulloso de su hijo Job, le habla con satisfacción de él. Satanás responde con escepticismo: su fidelidad es comprensible, pues vive rodeado de bendiciones materiales. Entonces, Dios le permite al adversario que le quite todo: posesiones, bienes, incluso a su familia (véase el capítulo 1 que tienes al final del artículo).
Pero Job, a pesar de la tragedia, permanece fiel. Dios le dice nuevamente a Satanás: –“¿Ves? Aun así, Job no ha pecado contra mí”. El adversario replica: –“Claro, mientras no toques su cuerpo. Tócalo y verás”. Entonces Dios le permite afectar su salud, pero con una condición: no puede quitarle la vida ni TOCAR su alma (capítulo 2 que puedes leer al final del artículo).
Una enseñanza mística y filosófica
Una de las enseñanzas místicas que podemos deducir de estos pasajes del libro de Job es la siguiente. El ser humano es un ser complejo que tiene varias dimensiones. Se pueden dañar sus bienes materiales, pero eso no tiene nada que ver con la dignidad como ser humano y como hijo de Dios de la persona. Es decir, puede ser despojado de lo externo —posesiones, familia, incluso salud física—, pero hay una parte que no puede ser tocada: el alma.
El libro luego pasa, de los bienes materialess a una segunda dimensión, la salud física. La pérdida de la salud del cuerpo, –incluida la lepra que en la Biblia estaba unida al pecado y al mal moral– no significa la pérdida de la dignidad de hijo de Dios.
Podemos concluir que la dignidad del ser humano no depende ni de lo que «tenemos» ni del estado del cuerpo, si no de algo más profundo, lo que aquí se llama el Alma.
Una luz en medio de la Batalla
Job, cubierto de ceniza, exclama: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El Señor dio, el Señor quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!” (Job 1,21). Su dolor es real, su crisis profunda, pero no pierde la conexión con la Luz que tiene en lo más profundo de su SER.
Esa conexión la conexión definitiva: el brillo del alma que nos une a Dios.
🌾 Más datos
Si quieren profundizar un poco más en este pensamiento, es recomendable leer este artículo de María B. Meiriño Qué es el Alma, haz clic aquí
También el artículo basado en un relato de Leon Tolstoi recomiendo el cuento del escritor ruso, al que hacen un breve comentario en este artículo:
https://gumersindomeirino.com/cada-dia/los-dientes-del-perro-muerto.html
También este libro en el que luego de una fuerte experiencia por la muerte de su hijo, un padre reflexiona sobre el libro de Job, se titula Cuando la Gente Buena Sufre, y lo puedes leer haciendo clic aquí
EL LIBRO DE JOB
Capítulo 1
1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
1:2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
1:3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.
1:4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.
1:5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
1:6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.
1:7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
1:8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
1:9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
1:10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
1:11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
1:12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.
1:13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
1:14 y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
1:15 y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia.
1:16 Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia.
1:17 Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia.
1:18 Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;
1:19 y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.
1:20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,
1:21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
1:22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.
Capítulo 2
2:1 Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová.
2:2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?
2:4 Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
2:5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
2:6 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.
2:7 Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.
2:8 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.
2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.
2:10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
2:11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle.
2:12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
2:13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.
Puedes leer el libro de Job y descargarlo haciendo clic aquí.
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