¿Se equivocó Santo Tomás al dudar de la resurrección de Cristo?

Santo Tomás Apóstol: De la Fe a la Experiencia Directa
La aparición de Jesús resucitado
Jesús se apareció a sus discípulos después de su crucifixión y muerte. Sus discípulos lo vieron directamente. Fue una experiencia directa. En esta experiencia directa no hubo más fe: sus discípulos no eran creyentes, sino conocedores.
La petición a Santo Tomás
Le pidieron a Santo Tomás que creyera que Jesucristo había resucitado.
Santo Tomás se negó a creer y exigió tener la experiencia directa de Cristo. Él lo consiguió.
Fe, duda y experiencia
Donde hay creencia, habrá duda. Son dos caras de una misma moneda. Solo en la experiencia directa de Dios la duda desaparecerá.
Es normal que la gente empiece por creer. Sin embargo, creer es vivir en conflicto. La creencia está atormentada por la duda; aferrarse a la creencia lo convierte a uno en fanático, fundamentalista, y puede convertirse en fuente de violencia.
Creer en Dios debería facilitar la experiencia directa de Dios. Dudar es una etapa necesaria. Es un proceso necesario.
Los dos tipos de duda
Hay dos tipos de duda: constructiva y destructiva.
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La duda que facilita el paso de la creencia a la experiencia directa es la duda constructiva.
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La duda que quita la fe sin facilitar el crecimiento es una duda destructiva.
La duda constructiva es saludable y debe fomentarse. Santo Tomás tenía dudas constructivas. No estaba satisfecho con la fe. Quería tener una experiencia directa de Cristo, y se le concedió.
El llamado a una fe madura
No es bueno mantener a las personas solo en la fe y pedirles que no duden.
Necesitamos orar:
Oh Dios, creo que estás ahí, pero quiero tener una experiencia directa de ti. Quiero tocarte y sentirte. Quiero abrazarte. Amén.


La duda ¿qué haríamos sin ella?
La duda me llevó en mi experiencia personal a lugares maravillosos, al no quedarme quieta (como siempre) investigué. No fue una investigación de esas que te llenan de conceptos, fue vivida de esas en las que se unen la mente y el corazón.
Esa unión la encontré orando y sin darme cuenta me encontré meditando, en esa primera experiencia y muy atrevida de mi parte le hice muchas preguntas a un Jesús en el que aún no confiaba demasiado.
Como esperaba… no me hablo ,ni pude tocar su costado…
Que manía esa que tenemos los humanos de ver para creer, sin embargo al no ver, ni escuchar me miré después de mucho tiempo.Y ahí encontré la respuesta que tanto necesitaba…
Suelo ser una persona divertida casi todo el tiempo aunque mi vida no fue la historia mas linda de contar, muchas veces fue mi careta para mostrarme al mundo resiliente.
La respuesta fue sentir esa alegría en mi corazón, rara, diferente , desconocida.
Empecé a ser autentica y no a reír tanto como antes, a respetarme y sobre todo a encontrarme más seguido con mi nuevo amigo y rey.
Quizá sea como un humano mas que necesite ver para creer, porque lo que senti me hizo ver…
Se los deseo a todos, abrazo.
Dana
La duda. Permanente búsqueda. Gracias por tu testimonio Dana. Paz y Bien.