🌟 Día 2 Novena Virgen de la O: ¡Oh Sabiduría!
🌟 Novena de la Virgen de la O
Día 2 — ¡Oh Sabiduría!
Prepararme para lo que no comprendo

✨ Comenzamos el camino
Primera O: «¡Oh Sabiduría, que brotaste de la boca del Altísimo, abarcando de un confín al otro y disponiendo todas las cosas con fuerza y dulzura al mismo tiempo: ven a enseñarnos los caminos de la prudencia».
Coloca delante de ti la imagen de María, la Virgen de la O, la semilla y la vela.
Enciende la vela y, si lo deseas, comienza diciendo:
En presencia de mi Ángel de la Guarda, bajo el amparo de María, la Virgen de la O, continúo este camino de nueve días.
Ayer aprendíamos simplemente a esperar.
Hoy damos un paso más: aprender a esperar incluso cuando no comprendemos.
Hay momentos en la vida en los que quisiéramos tener todas las respuestas.
Queremos saber por qué ocurre algo, qué va a suceder, cuál será el camino correcto, cuándo llegará aquello que esperamos.
Pero la vida no siempre nos ofrece respuestas inmediatas. A veces solamente nos ofrece una pregunta más.
Y quizá una de las mayores dificultades de nuestra espera sea precisamente esta: no saber.
No saber qué ocurrirá.
No saber por qué ha sucedido.
No saber hacia dónde nos lleva un determinado camino.
Sin embargo, no comprender no significa que no haya sentido.
La Sabiduría comienza muchas veces cuando aceptamos humildemente que no lo sabemos todo.
María también tuvo que caminar muchas veces sin conocer todas las respuestas.
Cuando recibió el anuncio del ángel, no recibió un mapa de todo lo que iba a suceder. Recibió una llamada y una promesa.
Y confió.
Su camino no consistió en comprenderlo todo de antemano, sino en guardar, contemplar y avanzar.
Por eso la primera de las Antífonas de la O proclama:
«¡Oh Sabiduría, que brotaste de la boca del Altísimo!»
Este clamor se dirige a Cristo, reconociéndolo como la Sabiduría de Dios, y se le pide que venga.
Nosotros hoy hacemos nuestro ese clamor.
¡Oh Sabiduría, ven!
Ven a iluminar aquello que no comprendo.
Ven a enseñarme a mirar mi vida con otros ojos.
Ven a mostrarme que quizá no necesito tener todas las respuestas para seguir caminando.
Porque hay una sabiduría diferente de la que acumulamos en los libros.
Es la sabiduría de quien aprende a escuchar.
La sabiduría de quien sabe esperar.
La sabiduría de quien reconoce sus límites.
La sabiduría de quien, aun sin comprender completamente, es capaz de decir:
«Confío.»
Quizá hoy haya algo en tu vida que no comprendes.
Una situación. Una espera.
Una persona. Una decisión.
Algo que quisieras resolver y que todavía permanece abierto.
No necesitas encontrar hoy la respuesta.
Hoy puedes hacer algo diferente: ponerlo delante de Dios y pedir sabiduría para vivirlo.
Porque quizá lo nuevo que está llegando a tu vida no comienza cuando encuentras todas las respuestas.
Quizá comienza cuando aprendes a caminar con confianza en medio de las preguntas.
Recién acabo de encontrar una jaculatoria que un día escribí en mi agenda:
«Acepto lo que ES y confío en lo que Va a SER».
Hoy estas palabras vuelven a mí con un significado nuevo.
Aceptar lo que ES no significa resignarse.
Significa reconocer el momento presente tal como es, sin luchar continuamente contra aquello que no podemos cambiar.
Y confiar en lo que Va a SER significa caminar hacia el futuro sin necesidad de conocerlo todo.
🌱 El Acto de la Sabiduría
Mira nuevamente la semilla que colocaste ayer junto a María.
Hoy no vas a escribir lo que esperas que nazca.
Hoy vas a escribir aquello que no comprendes.
Toma el papel y escribe una situación de tu vida que hoy te resulte difícil entender.
No tienes que explicarla.
No tienes que justificarla.
Simplemente escríbela.
Después, debajo, escribe:
«No lo comprendo, pero lo pongo en tus manos.»
Dobla el papel y colócalo junto a la semilla.
Después, permanece unos instantes en silencio.
Respira tranquilamente.
Y mientras contemplas la semilla, recuerda, ora, envuélvete en el manto del silencio y deja que tu corazón hable con María y con Dios.
No todo tiene que estar claro para que puedas seguir caminando con CONFIANZA.
🙏 Oración a la Virgen de la O
María, Virgen de la O,
de la Espera Expectante y Esperanzada,
que supiste esperar
sin conocer todas las respuestas,
enséñame el camino de la Sabiduría.
Cuando quiera comprenderlo todo,
enséñame a escuchar.
Cuando quiera tener el control,
enséñame a confiar.
Cuando me encuentre ante una pregunta
para la que todavía no tengo respuesta,
dame serenidad.
Ayúdame a no confundir
la falta de respuestas con la falta de sentido.
Ilumina mi mente
y abre mi corazón.
Dame la sabiduría necesaria
para reconocer lo que debo hacer,
la paciencia para esperar cuando sea necesario
y la humildad para aceptar
aquello que todavía no puedo comprender.
¡Oh Sabiduría, ven!
Ven a mi vida.
Ven a mis preguntas.
Ven a mis dudas.
Ven a aquello que todavía permanece oscuro.
Y enséñame a caminar con confianza,
sabiendo que Dios puede estar obrando
incluso cuando yo todavía no comprendo su camino.
María, Virgen de la O,
de la Espera Expectante y Esperanzada,
acompaña mi espera
y enséñame a confiar.
Amén.
🕯️ Cierre
Permanece unos instantes delante de María.
Mira la semilla.
Hoy no necesitas hacer nada más.
Has puesto ante Dios aquello que no comprendes.
Ahora puedes dejarlo descansar.
Antes de apagar la vela, repite lentamente:
«No necesito comprenderlo todo para poder confiar.»
Deja el papel junto a la semilla.
Y quizá por eso sea bueno terminar este día con unas palabras de Pablo de Tarso a los Corintios:
«Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu.»
No todo se comprende con la razón. Hay cosas que solamente comenzamos a comprender cuando aprendemos a mirar con los ojos del Espíritu.
Hoy hemos aprendido que la Sabiduría no consiste en tener todas las respuestas, sino también en saber confiar cuando todavía no las tenemos.
Mañana continuaremos nuestro camino con una nueva invocación:
✨ Día 3 — ¡Oh Adonai!
Aprender a confiar y dejarme conducir.
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