Los secretos de Jesús

Dijo Jesús: “Yo comunico mis secretos a los que son dignos de ellos. Lo que hace tu derecha, no debe averiguar tu izquierda”.
¿Por qué tenían que ser secretas sus palabras o por qué debía expresarse en un lenguaje que sabía que la mayoría no entendería?, ¿qué era lo tan misterioso que debía ser preservado, de tal manera que lo que escuchara con el oído derecho no lo averiguara el izquierdo y tan secreto que sólo debía ser entregado al que fuere digno?, entonces, ¿quiénes son los dignos, o cómo llegar a serlo?
La luz siempre fue perseguida por la oscuridad. Siendo la luz el conocimiento o gnosis y la oscuridad la ignorancia.
Ese conocimiento constituye la Verdad que Él decía nos haría libres. Ahora, ¿cómo puede un conocimiento liberarnos de algo y que ese algo no sea la ignorancia?
Dicha liberación sólo es posible cuando en una experiencia interior conocemos a Dios, ahí realizamos el hecho de “saber” que Él está dentro nuestro, constituyéndonos en seres divinos, que al entender que nuestra alma es inmortal, podremos contemplar en extensión el propósito de la vida, de cada nacimiento, con lo cual nos liberamos de la rueda de las encarnaciones.
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Este “saber” conlleva al hombre a empoderarse, poniéndolo por sobre cualquier circunstancia que su alma se haya propuesto vivir.
Por entregar estas enseñanzas fue perseguido Jesús, pues mostraba el camino al reconocimiento del hombre de su origen celestial y ningún poder sobre la tierra podría tener dominio sobre él.
Esto no convenía a aquellos que ejercían el poder en su tiempo ni a los que lo ejercen ahora, es por ello que trataron y tratan, por cualquier medio, de mantener al hombre en la ignorancia, y el miedo siempre fue su herramienta.
Así se entienden las iniquidades que ha hecho el hombre al hombre mismo por solamente pensar diferente y han matado a Jesús y sus seguidores por tratar de entregar el más grande regalo que un ser humano pueda recibir, y es el muestreo del camino para llegar a saber que él también es hijo del Padre y cuando reconoce Su esencia, ella (la esencia: pensamientos y sentimientos) actúa de acuerdo a lo que le es propio.
Sin más, podemos decir que éstos son los dignos de Sus Secretos, donde no necesita pregonar la derecha lo bueno que haga la izquierda, ya que le es imposible actuar de otra manera, ni ocultar nada, porque no tendría nada a ser ocultado.
Hasta la próxima.
Graciela Zaimakis
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Que profundas enseñanzas, Gracias por compartirla. Nada como la libertad del ser esencial. Un abrazo.
P/d: Bella fotografía, la primera.