¿Quién eres para decirnos estas cosas? El árbol se conoce por su frutos

Le dijeron sus discípulos a Jesús: “¿Quién eres para decirnos estas cosas?”.
Jesús respondió: “Basándoos en lo que os estoy diciendo, no sois capaces de entender
quien Yo Soy; os habéis vuelto como los judíos, ya que éstos aman el árbol y odian su fruto, aman el fruto y odian el árbol”.
A esa altura de las enseñanzas impartidas por Jesús a los apóstoles, todavía no tenían
la capacidad de entender quién era Él, es por esto que los compara con los judíos que
esperaban un Mesías guerrero que los ayudara y liderara en sus batallas terrenales;
este error en la interpretación de las profecías los imposibilitaba de ver en Él al Mesías
guerrero que los ayudaría en sus batallas interiores.
De ahí su ceguera espiritual por la
cual decían amar a Dios (el árbol), pero detestaban las obras de Él (su fruto) hechas por
Su Hijo Jesús; siendo que en realidad amaban las obras del mal (frutos del árbol que
nombre en segundo término) hechas por sus hijos y decían odiar al maligno (el mal
árbol que nombra a lo último.
Hasta pronto,

