Im-perdonable
Dijo Jesús: “A quien insulte al Padre, se le perdonará; y a quien insulte al Hijo, también. Pero quien insulte al Espíritu Santo no encontrará perdón ni en la tierra ni en el cielo”.
Esta paradoja divina sólo puede ser comprendida al asumir que el Padre es amor incondicional y Sus hijos, que son aquellos como Jesús, que al practicar la voluntad del Padre han alcanzado el mismo Amor, por lo que tienen la capacidad de perdonar toda ofensa.
Ahora, sabiendo que el Espíritu Santo es el soplo de Dios que mora en nosotros, entonces, hasta que por el resultado de nuestras obras no nos identifiquemos como Hijos del Padre, no encontraremos perdón para nosotros mismos, pues no tendremos la capacidad de hacerlo y experimentaremos en las distintas vidas los efectos de nuestros actos erróneos, debido a que cuando el alma vuelve a su estado como espíritu, es ella misma la que enjuicia cada acto, cada palabra y cada pensamiento-sentimiento de la experiencia vivida en ese cuerpo que acaba de abandonar, experimentando en sí misma el dolor que haya infringido a otros y según haya aprendido, determinará la próxima existencia.
Hasta la próxima.
Graciela Zaimakis
La imagen es de Alejandro Vaccari desde San Carlos de Bariloche Argentina.
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Gran artículo. Paz y bien.
Hermosa publicación!
Dios es tan Bueno!
Es un buen momento para mirarnos por dentro y analizar… estoy en lo correcto..?