En nombre de Dios (I)

EN NOMBRE DE DIOS (I)
Ahí está la raíz dela incoherencia. La trampa sutil. La satánica traición: utilizar el nombre de Dios para uso propio, aunque ese propio sea la misma religión.
No emplearás el nombre de Dios en vano
No emplearás el nombre de Dios en vano era la consigna permanente, la exacta regla del juego. Pero el hombre de religión sobre todo, sabe que con su solo nombre no va a sitio alguno, su voz y sus actos son discutidos sometidos a revisión porque únicamente son humanos. Y él quería ser más, quería la potestad de Dios, ser Dios. Y cayó en la idolátrica tentación de servirse del nombre de Dios como de una marca comercial, una tarjeta de visita. Y al igual que con aquel señuelo erróneo de la fruta del árbol prohibido creyó ver y de vio, porque ya era de naturaleza humana que con ese nombre del que había abjurado, se le multiplicaban, aunque mutiladas, sus posibilidades de poder, de aparenta, de gozar. ¡Las tres tentaciones de siempre en el mundo!
La gran herejía: Dios al servicio del hombre
Ninguna regla ya, ningún orden. Salvo una naturaleza limitada que le impedía ser como Dios. Pero a eso le encontró pronto arreglo. Puso a Dios a su servicio, le hizo cómplice de sus ambiciones y de sus engaños, comenzando así la más triste y dramática aventura de la historia de la Humanidad. En vez de alzarse al encuentro de la imagen y semejanza de Dios, tiró de Dios había abajo para hacerlo imagen y semejanza suya. Y diabólicamente intuyó que nunca se mata tan impunemente como cuando se mata en nombre de Dios. Nunca se gobierna tan seguro como cuando se gobierna en nombre de Dios. Nunca se gana dinero tan aséptico… como cuando se gana en nombre de Dios. Es decir, que para conquistar el reino de este mundo conviene referirse constantemente al otro.
Emilio Galindo Aguilar
Padre Blanco
Profeta del diálogo islamo-cristiano
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Bibliografía: GALINDO AGUILAR, E. (Dir.), Las incoherencias de Dios. Musulmanes y cristianos se confiesan, Darek-Nyumba, Madrid, 1999, ISBN: 84-88059-1999, pp. 7-11.
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