EN NOMBRE DE DIOS (II)

Foto Esteban Verellén
Foto Esteban Verellén

Viene de…,  haga clik aquí

Muerte en nombre de Dios

Y, así en nombre de Dios se mataron a los profetas que prestaron a su voz a la Palabra. En nombre de Dios. En nombre de Dios se quemaron vidas humanas por el único delito de haber querido hacer preguntas, de pensar por buscar respuestas, de buscar soluciones, de decir lo que hondamente sentían, de abrir horizontes al futuro de la Vida, de criticar con razones…. En nombre De Dios, siempre su nombre, se manipularon las conciencias, se azuzaron los unos contra los otros en guerras fratricidas que, para mayor ignominia, se denominaban santas, cruzadas. ¡De qué cruz se pudo sacar una cruzada!

Humillaciones en nombre de Dios

En nombre de Dios se humilló hasta lo indecible a la mujer, porque un dios machista no podía jamás aceptar la igualdad entre los sexos y la mujer devenía una eterna menor. En nombre siempre de Dios se llevó a la gente a conquistar con espada y muerte tierras santas, a extender las fronteras de la fe, a tomar posesión de tierras prometidas en virtud de promesas patriarcales, a imponer con sangre y muerte la implantación del Reino de Dios en la tierra… como si Dios fuera un producto que debiera introducirse por una implantación de marketing, como si la religión fuese un partido o una doctrina, como si toda la tierra no fuese santa.

En nombre de Dios, siempre en nombre de Dios, se institucionalizó el amor, se puso cauce a la luz, se domesticó la libertad, se manipularon las conciencias y se impidió que el Hombre, todo Hombre, desarrollase todos su ser. En nombre de Dios se hicieron fortunas, se montaron estados, se extendieron fronteras, se fundaron bancos, se sostuvieron tronos, se auspiciaron y derrocaron gobiernos… En nombre de Dios se monopolizó a Dios mismo, se excomulgó al que no hacía suyo el propio credo, se le anatematizó y expulsó negándole el pan y la sal: y la amarga verdad de Arturo Koestler sigue teniendo validez actual: “Todos tenemos la suficiente religión para odiarnos, pero no la necesaria para amarnos los unos a los otros” (en The Ghost in the machine).

Condenas en nombre de Dios

En nombre de Dios se cerraron y anatemizaron todos los demás caminos de ir a Él, se condenaron todas las experiencias del Misterios, se apropiaron de Dios haciéndolo a imagen y semejanza del Hombre, olvidando premeditadamente que las religiones solos son caminos por los que el Misterio se ha abierto paso en la conciencia de la Humanidad. En nombre de Dios, los hombres de la religión se creyeron  ─y continúan creyéndolo─  pueblo elegido, privilegiado, religión única con derechos que los demás no tienen, con encargo de misiones divinas que, casualmente, siempre son a costa de los demás….

Con la conciencia tranquila, en nombre de Dios

Lo malo no consistió en que tales cosas se hicieran ─el ser humano es capaz de todo eso y más─ sino que se hicieran con la conciencia tranquila sin el menor escrúpulo, con plena satisfacción… porque se hacían en nombre de Dios. Lo desconsolador no es que así ocurriera ─al fin y al cabo, eran otros tiempos y otras costumbres…─ lo verdaderamente incomprensible es que siga siendo así. Que hoy también, en nombre de Dios, se maten las preguntas, se atente contra las libertades se coarte el raciocinio, se persiga a los profetas, se enemisten y odien a los seres humanos y la mujer no acabe de conseguir sus derechos de persona en las religiones. ¡Cuándo comprenderemos los seres humanos, las religiones, las autoridades religiosas, que el nombre de Dios es santo, inutilizable, sagrado, que solo debe servir, además de para adorarle en espíritu y en verdad, para que el ser humano sea más ser humano: más libre, más responsable, más solidario, más parecido a Dios del que es imagen!

Emilio Galindo Aguilar

Padre Blanco

Profeta del diálogo islamo-cristiano

Si quiere leer la primera parte de este artículo haga clik aquí

Bibliografía: GALINDO AGUILAR, E. (Dir.), Las incoherencias de Dios. Musulmanes y cristianos se confiesan, Darek-Nyumba, Madrid, 1999, ISBN: 84-88059-1999, pp. 7-11.

Si quiere conocer al autor de este artículo puede ver el siguiente vídeo en el que habla de su libro La experiencia del fuego:

Por favor, comparte:
Un comentario

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *