Con autenticidad y ligereza
Es bien cierto, que para evolucionar y aprender es necesario transitar por la vida despiertos y con atención a todo lo que sucede a nuestro alrededor.
Cuando así lo hacemos, el Dios de la vida se comporta con nosotros con infinita generosidad y va salpicando nuestro camino de personas que nos traen aquellas enseñanzas que precisamos para seguir adelante, elegir el camino correcto cuando nos encontramos en una encrucijada o vislumbrar por dónde sigue el sendero en aquellos momentos en que parece borrarse o desaparecer delante de nuestros pies.
Son personas que irrumpen en el escenario de nuestra vida, en esos momentos en que precisamos pararnos, bajar al corazón y pensar, ¿qué uso ahora, MAPA o BRÚJULA?.
He asistido hace algo menos de un mes a un Taller sobre Mediación en la Universidad de Santiago de Compostela, impartido por la prestigiosa y conocida mediadora argentina MARINÉS SUARES.
Como es usual en una mediadora de su talla y experiencia profesional, su exposición fue clara, didáctica e impecable. Habría supuesto para mí una experiencia más, fundida con el paso del tiempo entre tantas otras de profesores competentes y brillantes.
¿Qué la ha hecho diferente?
La forma de comportarse y enfocar la parte práctica del taller.
Nos proyectó unos vídeos de varias mediaciones reales en las que había intervenido como mediadora y los fue parando en aquellos momentos en los que actuó profesionalmente de modo incorrecto, en los que se equivocó, “metió la pata”, haciéndonos participar, buscando alternativas más correctas y adecuadas.
Fue una gran lección humana y profesional.
Como GRAN MAESTRA que es, me ha hecho pensar…… sacar conclusiones y enseñanzas…
Vivimos muy condicionados por la imagen que de nosotros mismos queremos proyectar y mostrar a los demás, centrando toda nuestra atención y energía en construir esa imagen de cómo nos gustaría y nos parece que debemos ser.
A veces, nos volvemos incluso muy perfeccionistas y autoexigentes en la consecución y mantenimiento de esa imagen que nos gusta y resulta atractiva, llegando a convencernos de que si no estamos a la altura de las exigencias que nos hemos autoimpuesto, no daremos la talla, haremos mal las cosas y seremos rechazados por los demás.
Al final, vamos por la vida interpretando un personaje, que nos pesa, nos aburre y nos aleja y desconecta de nuestra esencia, y termina por hacernos POCO CREIBLES.
En realidad, las personas que nos resultan más atractivas, de las que aprendemos, a las que queremos en nuestra vida, cuya sola presencia hace que se nos “esponje el alma” y hacen que el tiempo se nos pase a su lado sin sentir, tienen todas un denominador común, NO INTERPRETAN NINGÚN PERSONAJE y se limitan a ser simplemente lo que son, viviendo en el escenario de la AUTENTICIDAD y la VERDAD.
Al no esforzarse en mostrar nada diferente de lo que llevan dentro y reconocer con sencillez sus errores, imperfecciones, limitaciones, falta de habilidad para sacar adelante determinadas tareas (nadie es bueno para todo, ni lo hace todo bien), ya nada las daña y viven relajadas y felices, trayendo a nuestra vida proximidad, alegría, confort y, sobre todo, ENSEÑANZA…
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Paz y bien
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