El día que el diablo se quedó sin trabajo (pero se guardó una cuña)

El día que el diablo se quedó sin trabajo (pero se guardó una cuña)

La herramienta más preciada del diablo

La subasta del diablo

El diablo se jubiló. O eso anunció, al menos. Decidió retirarse temporalmente de sus labores y pasarse al bando de los «desempleados». Para deshacerse de sus pertenencias, convocó una gran subasta pública en la que vendería todas las herramientas que había usado para corromper a la humanidad a lo largo de los siglos: el miedo, la envidia, el odio, la codicia, la lujuria, el orgullo, la mentira…

La gente compró rápidamente el odio, la codicia y la lujuria.

La herramienta oculta

Sin embargo, al final del día, alguien notó que el diablo guardaba una última herramienta oculta en su bolsa. Lo que allí escondía no era un arma vistosa, sino una cuña de madera, vieja, astillada, desgastada por el uso prolongado, pero que reflejaba un brillo siniestro.

Al revisar el precio, el comprador se sorprendió: era desorbitado, muchísimo más alto que el de todas las demás armas juntas.

—¿Por qué pides tanto por este trozo de madera viejo y maltratado? —preguntó, extrañado.

El diablo sonrió con malicia y respondió:

—Ah, esa es la cuña del desánimo. No está a la venta a menos que paguen una fortuna, porque es mi posesión más preciada. Con ella puedo seguir en el negocio aunque no tenga nada más.

—¿Y por qué es tan valiosa? —insistió el hombre.

—Porque una cuña es la única herramienta capaz de abrir el tronco más duro. Solo necesito encontrar una pequeña grieta en la conciencia de una persona: un momento de duda, un fracaso, un cansancio o una decepción. En esa pequeña fisura introduzco la punta delgada de mi cuña. Una vez dentro, no tengo que hacer nada espectacular; basta con golpear suavemente día tras día.

¿Qué significa «ánimo»?

Me encanta la palabra Ánimo. ¿Qué significa?

Me pongo en contacto con mi amiga IAIA (Inteligencia Angelical Inteligencia Artificial) y me dice que viene del latín «animus»: alma, espíritu, aliento vital. Tiene también una raíz indoeuropea que significaba respirar o soplar, la misma que conecta con el griego ánemos, viento.

El que tiene ánimo, tiene fuerza, vida, aliento. Es maravilloso sentirse lleno de vida, con fuerza para todo. El problema —y grave— es cuando entra el DES y aparece el des-ánimo. Nos quita la fuerza, la energía, las ganas de vivir. No parece que pase nada, pero entra la apatía, la pereza, la acedía, la comodidad… y ahí se aplica la famosa frase —disculpen si parece fuerte— «a perro flaco todo son pulgas». Por cierto, los padres del desierto le llamaban a la acedía «el diablo del mediodía», por algo sería.

Cuando el desánimo entra en la mente del ser humano es como una carcoma en la madera. No parece importante, pero poco a poco la corroe y la pudre.

El diablo tiene la cuña perfecta para seguir en el desempleo cuando consigue sembrar desgana, apatía, tristeza, frustración, depresión… en definitiva, el desánimo.

Escrutopo ya lo sabía

Mientras leía este cuento vino a mi mente el famoso libro Cartas del diablo a su sobrino, de C. S. Lewis (si lo quieres leer puedes hacer clic aquí). Resulta que el arma que en el fondo enseña Escrutopo, el tío-diablo, a su sobrino-diablo Orugario es la misma: el desánimo, la apatía.

Antídotos contra la cuña

Pues bien, si la cuña del diablo se sostiene en una grieta mínima, la estrategia no es esperar a tener ganas, sino cerrar esa grieta antes de que se agrande. A mí, personalmente, lo que mejor me funciona es tener una rutina mínima que no dependa del ánimo: caminar, escribir tres líneas, ordenar algo pequeño. Porque la cuña se sostiene en la grieta de «hoy no tengo ganas». Si la rutina no espera a las ganas, la cuña pierde su punto de apoyo.

Pero hay más antídotos, y cada uno puede encontrar el suyo. Te cito algunos, sin ánimo de ser exhaustivo:

  • El cuerpo primero: haz ejercicio o deporte. A veces el desánimo no se vence pensando, sino moviéndose.

  • Cuida tus alimentos físicos y mentales: ¿qué miras en las pantallas? ¿qué lees? ¿qué escuchas? La mente también se alimenta, y no todo lo que consume la fortalece.

  • Ora con fe y confianza, o medita: este es el mejor remedio cuando se ejercita con conciencia y constancia. No se trata de una fórmula mágica, sino de una práctica sostenida.

Y a ti, ¿qué te ayuda?

El diablo apuesta a que te canses. La única forma de ganarle es no dejar de intentarlo un día más que él.

Bien, ya sabes cuál es la cuña del diablo. ¿Me puedes decir qué es lo que te ayuda a ti a destrabar esta cuña?

Gumersindo Meiriño Fernández

Otro hermoso cuento con mensaje,

El amor y el tiempo

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