Cómo bendecir tu casa: ritual
Cómo bendecir tu casa: ritual

El apóstol Pablo de Tarso escribe a los cristianos de Roma: «Bendecid, no maldigáis». Esto atañe a todo: a los objetos, a las personas, a las circunstancias. Y, por supuesto, al hogar.
Se puede bendecir una casa de muchas formas. La que propongo aquí invoca a los seres espirituales y pide protección contra todo mal, y se acompaña de una oración de gratitud por el don de tener un hogar. Puede hacerse al estrenar una casa o antes de entrar en ella, y también cada año: en algunos lugares se hace el Domingo de Pascua o durante la semana de Pascua.
Los jesuitas solían llegar a un lugar nuevo donde empezaban a trabajar y doblaban la rodilla todos juntos, liberando el sitio y pidiendo protección. Es lo que vamos a hacer con este sencillo ritual.
Qué necesitas
- Un recipiente con agua bendita.
- Una ramita con hojas para rociar (por experiencia, la mejor es la ramita de azalea).
1. En el umbral
La familia (o solo la persona que vaya a bendecir el hogar) se coloca a la entrada de la casa y dice:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Jesús dijo: «Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa»».
Y con un breve gesto de gratitud:
Oh Dios, entro en esta casa con gratitud y esperanza. Gracias por este hogar y por todos los que lo habitan.
2. El recorrido por la casa
Desde dentro y siguiendo las agujas del reloj, se rocían las paredes de las distintas estancias hasta llegar de nuevo a la puerta. Conviene rociar las paredes hacia arriba. Mientras tanto, se recomienda ir rezando el Padrenuestro lentamente, como un mantra, las veces que haga falta.
Si la casa es muy grande, se puede simplificar: colócate en el centro y, siguiendo el movimiento de las agujas del reloj, rocía con el agua hacia el Este, luego hacia el Sur, el Oeste y el Norte, rezando el Padrenuestro en cada punto cardinal.
Si quieres, en cada estancia puedes añadir esta frase breve:
Bendigo este espacio para que sea un lugar de paz, amor y bienestar para todos los que entren en él.
3. Oración final
Al terminar, todos juntos pueden concluir con esta oración:
Oh Dios, envía a los ángeles de la Luz para que liberen y limpien esta casa de toda oscuridad y de toda maldad. Que en ella habite siempre la paz.
Que los santos ángeles hagan guardia celestial, arriba y abajo, a un lado y al otro, delante y atrás, y cuiden siempre a todos los que en ella entren y habiten.
Que cada pared guarde la paz, que cada puerta se abra al bien, que cada ventana deje entrar la luz y la alegría.
Que este hogar sea refugio en los días difíciles, lugar de encuentro en los días felices y espacio de crecimiento para todos.
Que las palabras que aquí se pronuncien sean respetuosas y verdaderas, y que el corazón de esta casa permanezca siempre abierto al bien.
Bajo la protección del manto de María, sea este siempre y en todo momento un lugar de Luz.
Amén. Amén. Amén.
4. Un símbolo de protección en la puerta
Por último, es recomendable colocar un símbolo de protección en la puerta de entrada. Algunos lo ponen por dentro y otros por fuera; lo importante es que sea discreto y fuerte. Algunos de estos símbolos son: el Sagrado Corazón de Jesús, Jesús de la Misericordia, san Benito, el arcángel Miguel…
Que la paz habite tu casa.
Paz y Alegría. Paz y Bien.

