Técnica tibetana para calmar las emociones

Javier Akerman comparte  una sencilla técnica de respiración que ayuda a regular los latidos cardíacos y a lograr una mayor coherencia cardíaca. Inspirada en enseñanzas del Tíbet y la tradición Nyingma, esta práctica es una herramienta valiosa para reducir el estrés y la ansiedad en nuestra vida diaria.

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Voy a compartir contigo lo que yo denomino joyas o regalos que nos llegan desde el Tíbet, India, Nepal y otros lugares de Oriente. Considero que, en los tiempos que vivimos, estas enseñanzas pueden ser una maravillosa herramienta de transformación personal.

Hoy os voy a enseñar una sencilla técnica que ayuda a regular los latidos cardíacos, especialmente cuando el ritmo se desajusta. Para que nuestro sistema funcione bien, es como conducir un coche: el acelerador y el freno deben estar bajo control, ni siempre frenado ni siempre acelerado. Esto es esencial para mantener la activación adecuada de nuestro sistema nervioso, particularmente la activación parasimpática.

Esta técnica es muy sencilla.

En mi caso, dentro de nuestra tradición del yoga tibetano, utilizamos un mudra que consiste en juntar todos los dedos como les voy a contar. Colocamos las manos delante de nosotros, apoyando los antebrazos sobre el tórax para no cansarnos. Al inhalar profundamente por la nariz, metemos el abdomen hacia dentro (no hacia fuera, es una respiración inversa) y, al mismo tiempo, activamos el suelo pélvico y bajamos el diafragma para crear una especie de presión, como si fuera una prensa. (No te preocupes si no lo captas lo puedes ver más abajo en el vídeo)

Mientras inhalamos y juntamos las manos, al exhalar lo hacemos suavemente por la boca, soltando el aire y permitiendo que el abdomen se relaje de forma natural, sin forzar.

Repetimos este proceso, cerramos los ojos y, al inhalar, llevamos el ombligo hacia la columna, presionando el diafragma hacia abajo y subiendo el suelo pélvico. Al exhalar, aflojamos y dejamos que el vientre vuelva a su posición natural sin forzar.

¿Listos? Vamos a intentarlo. Colocamos las manos en la posición, apoyamos los antebrazos, cerramos los ojos y relajamos los hombros. Vamos a hacerlo juntos:

  • Inhalamos…
  • Exhalamos…
  • Inhalamos…
  • Exhalamos…

Podemos continuar así durante 3 a 5 minutos, lo cual es un buen comienzo, o incluso un poco más.

Con esta práctica de respiración inversa, que podemos realizar por la mañana o por la noche, logramos una coherencia cardíaca, es decir, armonizamos el intervalo entre los latidos del corazón. Esto contribuye a reducir el estrés, disminuir la ansiedad residual que acumulamos durante el día y equilibrar la presión arterial, permitiéndonos estar más autoconscientes.

Recordad, al inhalar, es importante meter el ombligo hacia dentro sin tensionar los hombros. Mantened el pecho abierto y relajado, bajando el diafragma y activando el suelo pélvico. Al exhalar, soltamos el aire suavemente por la boca y permitimos que el abdomen se relaje sin forzarlo.

Si practicáis esta técnica regularmente, será un maravilloso regalo que podéis compartir con vuestros seres queridos.

Espero que os sea útil


Aquí tienen el vídeo:

Javier Akerman, Sangye Dorje

Esperamos que esta técnica os sea útil en vuestro camino hacia el bienestar emocional y la transformación personal. Practicadla regularmente y compartidla con vuestros seres queridos como un regalo.

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