Resonar del Alma: Reflexiones entre la belleza y la nieve de Bariloche
?️ Resonar del Alma
Reflexiones entre la belleza y la nieve de Bariloche
❄️ La nieve, el silencio y la primera emoción

Primera nevada. En el silencio del bosque, el sendero de tierra y barro se vuelve blanco lentamente. Las hojas de los árboles —verdes, rojas y amarillas— ahora también blanqueadas por los copos, van pincelando un paisaje misterioso y surreal.
Miro los líquenes colgando como barbas en los troncos de los coihues y maravillado le digo a Dios:
“Ésta vez realmente Te pasaste un poco…”
Con ese silencio que me acompaña, percibo la belleza que me rodea, me conmueve y me desborda en lágrimas. Alcanzando un vibrar de mi Alma… quizá verdaderamente sea mi Alma que resuena:
“La Gloria del Señor, con su inmensa poesía.”
(SS. Juan Pablo II)
? El crujido de las huellas y las palabras que resuenan
Nieva lentamente. Con cada paso crujen mis zapatos. Se parece un poco a caminar sobre las hojas secas del otoño.
Al mirar hacia atrás, descubro mis huellas en la nieve y recuerdo otras palabras grandiosas, esta vez de Antonio Machado, en la fantástica interpretación de Serrat:
“Son tus huellas el camino, y nada más…”
Y por un momento también percibo lo efímero del tiempo… Las huellas apenas estarán un rato, como “estelas en la mar.”
Y sí, si bien sé que estamos todos de paso; esta sensación de asombro ante lo inmenso, me trae a la vez un sentimiento de alegría y plenitud; estoy aquí presente, unido a lo que veo, celebrando este instante presente.
? Compartir lo bello: la fotografía como acto de amor
Pienso en la familia, en algún amigo. Comparto unas fotos de los colores de otoño.
Cuando un momento es verdaderamente dichoso, uno se siente tan lleno que surge sola la necesidad de compartir.
Las fotografías, en realidad, no son más que un vano intento de retener la belleza ante lo efímero y pasajero.
Todo pasa y pasará. Y a la vez… reflexionando, todo es inmenso permanente en cada momento, magnífico y eterno, todo puede estar lleno de un profundo significado.
?️ El ritmo del tiempo y el aprendizaje del alma
“Hay un tiempo para todo bajo el Sol.”
A la vez, todo es fugaz, porque todo tiene un tiempo bajo el Sol, en éste plano esto también es cierto. Hay un tiempo de plantar y de cosechar, hay tiempos para perder y para jugar, hay tiempo para equivocarse y errar, tiempos para arrepentirse y volver, hay tiempos para crecer, tiempos para aprender, tiempos para desechar valores viejos, tiempos para encontrar valores nuevos, hay tiempos de guerra que generan los locos violentos, hay tiempos de paz que persiguen los justos y sabios, hay tiempos de construir y prosperar, hay también tiempos de hablar y compartir.
Tiempos para desechar valores viejos y abrazar los nuevos.
? La vida como escuela del amor
Si la vida fuera una escuela, sería una escuela del amor.
Una serie de infinitos caminos, con diferentes matices, etapas y paisajes… que transitamos una y otra vez solo para aprender a amar.
? Sumergirse en la vida: mojarse, errar, reinventarse
Quizá ni lo planteamos, y habrá quien no lo vea, no lo sienta o simplemente no le importe; pero lo creamos o no, lo hagamos bien o no, éste un mundo de relaciones, de tránsitos y situaciones, de vicios y virtudes, de extravíos y de encuentros, el lujo de la compañía en el camino; los amigos, la pareja, los hijos, el vecino, el gato y el perro, todo prójimo, incluso la naturaleza toda y la vida misma.
Me doy cuenta, por un momento, que estoy plenamente vivo cuando me integro, cuando me sumerjo, que es como fusionarse con las cosas, si las relaciones fueran agua, sería indispensable saber nadar y bucear, y sería inevitable, mojarse, sudar, embarrarse… suena parecido a vivir… aventurarse, errar, acertar, corregirse, perder, ganar, postergar, adaptarse, rendirse, arriesgarse, re inventarse, andar y volver a andar
✨ Inspiración, guía y sentido en el Camino
La búsqueda de significado se volvió para mí una obsesión, casi una máxima urgente que de algún modo guía mi vida. Empiezo a entender, que la meta no está en un final con aplausos y banderas, sino verdaderamente en el camino mismo, comprendo que la Fe no es una apuesta, sino una certeza, que surge de la experiencia vívida, que está más allá de la mente pensante, de los textos por sagrados que sean y de la infinidad de creencias y de explicaciones, que no son más, que guías e interpretaciones muchas veces complejas y hasta inciertas.
Reconocer esas chispas es entender que hay un plan y una guía, aunque no siempre lo comprendamos.
? El arte de vivir: vibrar con lo creado
Como leí alguna vez la palabra árbol o nieve, las palabras amor o creación, no definen la sublime realidad de una nevada en la foresta, los delicados copos meciéndose en el aire y posándose sobre las hojas, los brillos entre cristales de hielo cuando logra filtrarse entre las nubes algún rayo del Sol.
“Las palabras no alcanzan cuando hay que describir tanta belleza.”
El suave silbar del viento, el ruido del agua en el arroyo, el color del fuego en los sorbus y en las lengas más arriba, el amarillo escandaloso de los álamos tapizando el suelo, allá a lo lejos, en aquella chacra.
?️ Lo verdadero resuena en silencio

“Lo verdadero habla en un idioma que la razón no entiende.”
Es el idioma del corazón.
Es el que nos conmueve al contemplar el paisaje.
La acción sin alma no transforma. Pero el contacto, la contemplación y la unidad, sí.
? Flores, perfumes y luces del otoño en Bariloche

Hoy amaneció como un día “feo”, que empezó con lluvia, ya desde la madrugada. Quizá una chispa de inspiración, imprevista, me guió hacia la actitud correcta, y la mañana que arrancaba intrascendente, se transformó en una gran aventura (un “planazo”en palabras de Julieta).
Aunque en general no nos damos cuenta, que por un lado el problema es siempre nuestro estrecho punto de vista, y que por otro, nos están guiando desde arriba en éste camino del amor.
Reconocer esa chispa de inspiración, es aceptar y entender que hay un plan y una guía. Me recuerda aquellos amigos imprevistos que me acompañaron en partes del Camino de Santiago, así sea por unos días, aparecía en mi andar solitario, la bendición de una compañía y las experiencias compartidas. Pequeñas y enormes chispas vibrantes, tanto que reconocer y agradecer.
Quien no tiene nada para compartir, debiera realmente preocuparse (y esto va desde una sonrisa, pasando por una comida, un rato de su tiempo, un poco de su prosperidad, hasta llegar a su mejor capacidad de amor verdadero), porque creo que Dios nos puso juntos a andar por éstos caminos, justamente para que nos ayudemos a caminar y a lograr cada objetivo.
✍️ Todo lo demás, es quizá apenas un decorado

Que sentido puede tener acumular, acaparar, mezquinar… si en definitiva te vas a ir desnudo como llegaste, y si tal vez, lo único que te podrás llevar sea aquello que supiste aprender, aquello que aprendiste a soltar, que quizá es lo mismo que compartir…
Lo verdadero habla en una forma que la razón no entiende, es un idioma del corazón, es esa la enorme belleza que se expresa en la belleza del paisaje sin mediar palabra, que conmueve, que nos hace vibrar de alegría y sensibilidad. Por eso la gente, aún sin saberlo, viaja y pasea. Aunque muchas veces confunde la acción con el encuentro en sí; la acción por la acción en sí misma, no representa nada, porque no significa nada.
Si no hay inmersión, si no hay contacto con el agua, viajar por viajar se vuelve una distracción más que no te cambiará; al contemplar, al tomar contacto, al respirar lo que ves, la alegría y la inspiración surgen solas, una sensación dichosa y profunda, de unión, que sabe y reconoce lo verdadero.
Resuena el Alma mía, la Gloria del Señor con su inmensa poesía.
Es una frase que, con unas pocas palabras, describe el despertar del alma, el vibrar conmovido ante la Gloria de lo creado, la posibilidad de sentirse en unidad con lo divino.
La verdadera obra de arte está en la vida misma, a lo postre nos guste o no, todos nuestros cuadros, canciones y poesías, toda las manifestaciones de arte, no son más que interpretaciones, eventualmente una celebración de algo que vemos y sentimos interna y externamente.
Reflejos en un espejo, sueños de navegantes, charlas interminables entre caminantes.
Es simple y a la vez inmenso:
“Todo lo bueno surge del amor verdadero, de la luz, del camino hacia el cielo.”
Tiene significado, trasciende solo aquello que eleva, que sirve al camino, que comparte, que da de sí, que encuentra el sentido.
? Texto e imágenes: Alejandro Vaccari, desde Bariloche, Argentina.
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