Padre PÍO. 23 de septiembre
Padre Pío: El fraile de los estigmas que trabajaba con los ángeles

La vida del Padre Pío de Pietrelcina está marcada por signos extraordinarios, especialmente por los estigmas. Más allá de estos, dedicó su existencia a desenmascarar el mal oculto bajo apariencia de bondad, a guiar espiritualmente a las personas y a atender con amor a los pobres y enfermos.
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Padre Pío de Pietrelcina: Una vida peculiar
Nació en Pietrelcina (Benevento, Italia) en 1887. Fue destinado, como fraile y sacerdote capuchino, en 1916 al convento de San Giovanni Rotondo, al sur de Italia. Antes de llegar allí, pasó por varios conventos. Muy débil físicamente, pasaba largos periodos en su pueblo natal junto a su madre. En San Giovanni Rotondo recibió los estigmas y allí permaneció hasta su muerte en 1968.
El fraile de los Estigmas
En este convento se hizo famoso en todo el mundo, sobre todo por llevar en su cuerpo, durante cincuenta años, los estigmas en manos, pies y costado. Millones de personas se sintieron atraídas por estos signos y lo visitaban desde todos los rincones del mundo. Muchos testimoniaban haber recibido curaciones o profundas transformaciones espirituales. Personas de todo el mundo acudían a su confesionario en busca de orientación. También recibió millones de cartas, que respondía con dedicación.
Su propia experiencia de la enfermedad lo hizo muy sensible hacia los que sufrían. De esa compasión nació su gran obra: el hospital «Casa Alivio del Sufrimiento». Otra de sus iniciativas fueron los grupos de oración, que rápidamente se extendieron por todo el mundo.
También fue conocido por algunas palabras de carácter profético. Denunció la existencia de zonas oscuras dentro de la Iglesia, lo que más tarde muchos asociaron con los escándalos de abusos que saldrían a la luz décadas después.
Durante años fue incomprendido y vigilado por la propia Iglesia, que llegó a sospechar de la autenticidad de sus dones.
Murió el 23 de septiembre de 1968 en San Giovanni Rotondo (Apulia). Juan Pablo II lo beatificó en 1999 y lo canonizó en 2002.
Pueden leer un artículo de María B. Meiriño sobre el Padre Pío haciendo clik aquí.
El poder de la oración, según el Padre Pío
El Padre Pío solía decir:
“Solo soy un humilde fraile que ora.
Reza, ten fe y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración. La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón.”
Uno de los hábitos más conocidos del Padre Pío era enviar a sus ángeles a cumplir misiones espirituales. Según los testimonios, estos le informaban de esas misiones y de sus frutos. El gran colaborador de todo su ministerio, según sus propias palabras, era su ángel de la guarda. En una ocasión le dijo a uno de sus dirigidos espirituales:
“Si alguna vez no puedes venir, no te preocupes, basta que me envíes a tu ángel custodio.”
Oración al ángel de la Guarda
Preparación:
Con la mente nos vemos orando delante de la imagen Nuestra Señora de las Gracias [1], donde el Padre Pío oró tantas veces y donde recibió los estigmas que llevó en su cuerpo durante cincuenta años. Ahí le pedimos a nuestro ángel de la guarda que nos ayude a cuidar nuestro cuerpo, el templo del espíritu, que nos ayude a discernir los distintos caminos que Dios que nos ayude a conectarnos con el ángel de la guarda de las personas con las que convivimos, con el ángel de la guarda de las personas que nos encontramos y con los ángeles de la guarda de todas las personas que sufren, padecen o andan desorientadas para que así puedan retomar su camino y construir un mundo de mayor armonía y paz.

Oración:
Angel de la Guarda que me acompañas cada día, aumenta mi fe, mi confianza en tu presencia para que como hacía el padre Pío me enseñes a cumplir la misión que tengo en el planeta tierra y me pueda contactar con las personas adecuadas para realizarla. También te pido que me enseñes a que todas las personas que encuentre, en colaboración con el ángel de la guarda de cada uno, a sembrar paz, alegría y reconciliación en cualquier situación y ambiente. Amén
[1] Es la imagen de la Virgen María, que todavía se conserva en la iglesia de San Giovanni Rotondo, y delante de la cual pasaba mucho tiempo orando el Padre Pío.
La oración está tomada del libro de oraciones, Llamando a las puertas del cielo, de GUMERSINDO MEIRIÑO FERNÁNDEZ, De Oriente a Occidente, 2014, pp. 139 ss.
Pueden ver esta ponencia online del Dr. Gumersindo Meiriño Fernández sobre la Misión del Padre Pío y la entrevista hecha a Monseñor Laisse en San Giovanni Rotondo donde vivió el Padre Pío, la mayor parte de su vida.
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El Padre Pío es un testigo luminoso de la fe, un recordatorio de que la oración abre caminos y de que los ángeles caminan con nosotros. A veces áspero en las formas, pero profundamente amoroso en el fondo, con sus carismas fue una luz capaz de desenmascarar las intrigas del mal y lo oculto. Sin duda, una de las figuras más apasionantes de su época.
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La Misión del Padre Pío
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