Novena a la Medalla Milagrosa, día uno: El Encuentro

Día Uno: El Encuentro
Como cada día invoco a mi Ángel diciendo algo así: Acompáñame, ángel custodio, en este encuentro con María, la madre de Jesús. Haz que pueda abrir mi cuerpo, mi mente y mi corazón a todos los dones y gracias que necesito para hacer mi Camino con Alegría y Paz. Amén
Padrenuestro- Avemaría
Di tres veces: ¡Oh, María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!
Reflexión
Esto sugiero que hagas. Imagínate la escena, ponte de rodillas, como hizo Catalina Labouré, María está sentada en su sillón azul, pon tus manos entre las manos de la Madre de Dios y empieza la reflexión.
María le dirá a Catalina: «Ven al pie de este Altar»
Tú también vienes al pie de este Altar. El Altar es ese Lugar de Encuentro entre tú y María. Es ese lugar físico que has preparado para iniciar tu novena con María. Y ahora, estás con las manos en su regazo. Un Encuentro que puede transformar algunas realidades de tu existencia que no están claras, que están trabadas, que no salen como tú quieres. Y ahora escucha las palabras de Jesús que te sitúan en este contexto:
«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.» Mateo 11, 28-30.
Deja hoy, aquí, tus «sobrecargas», tus fatigas, tus yugos, tus oscuridades…., lo que te agobia, lo que venga a tu mente, lo que salga de tu corazón. Déjalo salir con libertad, con total libertad. Siente la mirada tierna de María la Madre de Jesús.
Sigue en diálogo unos minutos.
¿Estás dispuesto a soltar todo lo que te pesa?
¿Estás dispuesto a no atarte a todo lo que no deja que seas libre?
¿Eres una persona de corazón manso y humilde?
¿Sientes descanso en tu corazón?
Oración
“Oh María de la Medalla Milagrosa que te manifestaste a Catalina Labouré . Como ella me dejo guiar en este planeta por la voz del Espíritu de Dios que llega a mí de distintos rincones y que resuena en lo más profundo de mi ser. Me dejo guiar, suelto y dejo a tus pies todo lo que me impide ser libre y cumplir la misión que he pactado cuando vine al Planeta Tierra.
(puedes manifestar aquí algún deseo personal que quieras)
De tus manos salen pequeñas gotas de luz. Envuélveme en esas gotas de Luz. Haz que sepa recibir esas gracias, esos dones, esas gotas de luz. Amén Amén.
Final
Sigues de rodillas a los pies de la Virgen, que, como en Paris ante la joven Catalina Labouré, está sentada en un sillón sencillo azul y sigues escuchándola y preguntándole. Y termina tu encuentro con María, con la misma invocación que ella pidió que se pusiera en la Medalla, tres veces:
¡Oh, María sin pecado concebida, ruega por mí que recurro a Ti!
¡Oh, María sin pecado concebida, ruega por mí que recurro a Ti!
¡Oh, María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!
Terminamos la Novena agradeciendo a nuestro ángel de la guarda su compañía durante esto minutos y termino diciendo el Padrenuestro y el Avemaría.
¿Ya conoces nuestro canal de YouTube? ¡Suscríbete!
También te puede interesar sobre la Medalla Milagrosa, los siguientes enlaces,

