Novena a la Medalla Milagrosa, día tercero: Los anillos de Luz

Manos de la Medalla Milagrosa de las que irradia la LUZ

Día Tres: Los anillos de Luz

Como cada día de la novena invoco a mi Ángel diciendo algo así:  Acompáñame, ángel custodio, en este encuentro con María, la madre de Jesús. Haz que pueda abrir mi cuerpo, mi mente y mi corazón a todos los dones y gracias que necesito para hacer mi Camino con Alegría y Paz. Amén

Padrenuestro- Avemaría

Di tres veces: ¡Oh, María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!

Reflexión

Estamos en pleno centro de Paris el 27 de noviembre de 1830. Son las 5 y media de la tarde. La novicia Catalina Labouré ve a la Madre de Jesús por segunda vez. La ve de pie en medio de un globo terráqueo con una serpiente bajo sus pies.

La Virgen sostiene en sus manos un pequeño globo dorado rematado por una cruz que levanta hacia el cielo. Le dice a la novicia Catalina: “Esta bola representa al mundo entero, a Francia y a cada persona en particular”. En el segundo cuadro se ven en los dedos de las manos anillos de piedras preciosas y de las manos brotan rayos de luz bellísimos.

Catalina escucha la voz que le dice: “Estos rayos son símbolo de las gracias que María consigue para los humanos”. Después Catalina ve cómo se escribe en el óvalo que se forma en torno a la aparición la siguiente frase con letras de oro: “Oh María sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a ti”.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!»

A veces los niños pequeños piden cosas que no son adecuadas, pero tienen confianza y siguen pidiendo hasta que lo entienden. Mientras reciben la negativa de sus padres.

¿Qué quieres para tu vida? ¿Qué buscas con lo que haces, piensas y dices? ¿Qué anhelas?
De lo que has conseguido, ¿qué disfrutas?, ¿qué te hace más feliz?
¿Qué es lo que te falta para ser feliz¿
¿Qué pedirías, hoy ahora?

Oración

Oh, María de la Medalla Milagrosa, te observo con las manos abiertas esparciendo esos anillos de luz maravillosos que representan las gracias  que tú hablas que vendrán sobre el planeta tierra. Me preparo para recibir esas gracias y dones que me ayuden a ser fiel a mi misión en el planeta tierra. Aún sabiendo que soy un poco audaz (puedes manifestar aquí algún deseo personal que quieras) 

Que esos anillos o gotas de luz que llueven de tus manos me envuelvan y pueda recibir los dones que necesito y anhela mi corazón. Amén Amén Amén

Final

Sigues de rodillas a los pies de la Virgen, que, como en Paris ante la joven Catalina Labouré, está sentada en un sillón sencillo azul y sigues escuchándola y preguntándole. Y termina tu encuentro con María, con la misma invocación que ella pidió que se pusiera en la Medalla, tres veces:

¡Oh, María sin pecado concebida, ruega por mí que recurro a Ti!
¡Oh, María sin pecado concebida, ruega por mí que recurro a Ti!
¡Oh, María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!

Terminamos la Novena agradeciendo a nuestro ángel de la guarda su compañía durante esto minutos y termino diciendo el Padrenuestro y el Avemaría.

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