La empatía y la infancia

La empatía es la capacidad de escuchar a los demás, valorar y comprender lo que dicen y quieren. Esto permite establecer relaciones equilibradas y respetuosas. En términos generales, es el reconocimiento y la comprensión de las emociones ajenas.
Etimológicamente, la palabra deriva del griego emphateia, que significa sentir por dentro.
La empatía se construye a partir de la conciencia de uno mismo. Mientras más abierto este uno a sentir conscientemente sus propias emociones, mejor será su receptividad hacia las de los demás.
En cualquier momento en el que confrontemos nuestras emociones con las de otros, la empatía nos permitirá limar asperezas o resolver conflictos. Por ejemplo, si estamos muy enojados con alguien y nos vemos en la mitad de una fuerte discusión, la empatía nos permitirá tratar de entender los motivos de enojo de nuestro adversario. Preguntas como ¿qué estará pasando por du cabeza? , ¿Por qué me está diciendo estas palabras? Y ¿Qué lo llevo a estar tan enojado? Nos pueden ayudar a ponernos en el lugar del otro y comprenderlo. De este modo, podremos frenar el altercado y buscar un modo de resolverlo pacíficamente.
La empatía comienza en la infancia
Diversos estudios del comportamiento han trabajado sobre la idea de que la empatía es una cualidad que se desarrolla desde muy temprana edad. En una investigación en particular, un grupo de madres fue entrenado para detectar las muestras de simpatía y cariño que sus hijos tuvieran hacia otros niños. Muchas notaron que sus hijos comenzaban a llorar cuando veían a otros niños llorar o que corrían a sus brazos si veían que un compañerito de juego se había caído y lastimado. Algo similar ocurría si algún adulto cercano se mostraba triste y apesadumbrado.
Claves para desarrollar la empatía en los niños:
° Alentarlos para que sean amables y considerados, que sean agradecidos y que sepan apreciar los pequeños gestos de cortesía.
° Establecer normas familiares claras y coherentes y el hacerlas cumplir. Si los niños saben que se espera de ellos, les será más fácil cumplirlos.
° Incentivarlos para que cooperen con las tareas del hogar y tengan responsabilidades fijas (siempre de acuerdo con su edad). Así, podrán apreciar lo que implica hacerse cargo de algo y cuanto esfuerzo significa hacerlo.
° Proponerles realizar actos de bondad aleatorios, sin esperar recompensa alguna. Deben ser capaces de realizar una buena acción por el mero gusto de hacerla, como acompañar a los abuelos hacer un trámite, ayudar a una persona no vidente a cruzar la calle o rescatar un pájaro herido y llevarlo a la veterinaria.
° Como proyecto extraescolar, proponerles formar parte de alguna organización comunitaria en la que puedan hacer trabajo de voluntario. De ese modo, aprenderán a colaborar de un modo altruista y desinteresado con las personas que más lo necesitan.
Lic. Lucía Carnevali


Felicitaciones Lu!!! Me encantó lo que escribiste!