La religión como “sistema de orientación”

Cataratas Iguazú
Cataratas Iguazú

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Eric Fromm hace estas advertencias desde una religión entendida en un sentido amplio, según dice él mismo. Fromm se confesaba judío no creyente, pero era más creyente de lo que él mismo creía, y así se le nota en sus libros “Seréis como dioses” y en “El arte de amar”. Incluso en esa confesión contestataria aparece el judío del Horeb o del Sinaí. ¿Y qué diría de la religión en un sentido más estricto? No lo dice, pero se refiere a esa definición que abarca todas las religiones de la tierra, y que la entiende como un «sistema de orientación» y «objeto de devoción».

¿La culpa de Dios o del ser humano?

Estas dos notas descriptivas: «sistema de orientación» y «objeto de devoción» son muy acertadas, sobre todo desde el punto de vista del psiquiatra que escucha al hombre, -a la sociedad en este caso-, para ofrecerle remedios. Pongamos un ejemplo. Todavía es normal, aunque cada vez menos, gracias a Dios, leer las catástrofes naturales como castigos de Dios; la muerte de inocentes por una inundación, un terremoto,  nos lleva a la pregunta de que si Dios es bueno por qué permite el mal. En cambio si los inocentes mueren por un acto terrorista o un avión que se estrella, no implicamos a Dios. Las grandes sequías comienzan a ser culpa del efecto invernadero: la desertización del planeta, la falta de agua, el deshielo del casquete polar, etc., están a mitad de camino entre la culpa de Dios y la culpa del hombre.

Seguimos buscando las huellas de Dios en el hombre

Todas estas apreciaciones o valoraciones están siendo removidas en su base; estamos un tanto perdidos a la hora de encontrar culpables para buscar soluciones –en Dios, con las rogativas, o en el hombre con la culpa de las multinacionales-, y necesitamos urgentemente un sistema de orientación. El hombre no soporta el estar perdido. Y si hemos perdido la brújula, necesitamos brújula, orientación, para no volvernos locos en este caos actual. Esta es la razón por la cual seguimos buscando las huellas, las huellas de Dios en el hombre.

Hasta la próxima semana

Juan José Fernández sj

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