¿A qué llamamos religión?

Iguazú Cataratas
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La religiosidad contra lo humano

Lo que motiva la pregunta sobre el papel de la religión en relación con lo humano, es la posibilidad y la necesidad de que el ser humano se realice en cuanto hombre, no en cuanto ser más espiritual o menos espiritual. Lo humano, no la religiosidad, fue lo que vino a revelarnos Jesucristo. Que todo hombre busca su plenitud es algo irrefutable, y por eso decimos que la religión es constitutivo del ser humano; no hay ser humano sin religión, sin la necesidad de “ser-se”. La revelación de Cristo no consiste en decirnos que todo hombre debe ser religioso, sino cómo debe serlo. Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Quien trate de ser semejante a Él, está en ese camino, hacia la verdad, para alcanzar la Vida.

¿A qué llamamos religión?

El problema por tanto, depende de lo que entendamos por religión, y esto era lo que nos proponía Eric Fromm. Fromm era un hombre sabio, y como tal dijo más de lo que sabía. Quienes dicen más de lo que saben suelen ser los tontos y los sabios; los que sólo dicen lo que saben son los medianos. Por tanto, habrá que retomar una vez más la pregunta: ¿a qué llamamos religión? Para un hombre dedicado a la tarea de sí mismo cualquier crecimiento y envejecimiento crea una novedad. Esto es lo propio del hombre, de un hombre pleno de sí, no en el sentido de que no necesite nada, sino en el sentido de que su tarea crea plenitud. La religión se denomina igual para un hombre dedicado a la tarea de sí mismo como para el que se desentiende de ella. La palabra es la misma pero la realidad no. A la misa de los domingos puede ir un hombre vacío de sí, o un hombre pleno de sí. ¿Tiene la misa el mismo valor para los dos? De ninguna manera, y de esto estamos hablando. Uno convierte la práctica religiosa en idolatría y el otro en situación de tránsito, de enriquecimiento cristiano.

Los cristianos no tienen casa fija

La fecha culmen para el cristianismo es la Pascua, que significa el paso del Señor: el Señor mismo está de paso. ¿Lo sabemos los cristianos? Estamos viviendo una época de idolatrías dentro del cristianismo, que son tanto más seductoras cuanta más instalación o seguridad ofrecen. Como nos sentimos acosados por un mundo destartalado y sin rumbo, sentimos el frío de la intemperie y buscamos cabañas. Los buenos cristianos no tienen casa fija, mientras que los que no lo son viven en palacios, y están llenos.

Hasta la próxima semana

Juan José Fernández sj

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