¿Por qué tenemos más hambre en invierno?
Varias son las razones por las que comemos más en invierno:
Es un hecho de que la gran mayoría de las personas suben algunos kilos en invierno. Factores culturales, sociales y psicológicos influyen en esta pesada y repetitiva costumbre, que, más encima, se sustenta en alimentos calóricos y contundentes y no precisamente en alimentos saludables.
El acto de alimentarse es una de las satisfacciones más grandes del ser humano y la tendencia general, pese a las alertas médicas sobre la obesidad, es que se suban al menos dos o tres kilos de peso durante los meses de invierno. Todos han escuchado que el frío hace que el organismo emprenda mayor esfuerzo para mantener la temperatura corporal y por ende, se tiene más apetito; esta es una de las razones.
Además desde un punto de vista sociológico y cultural, en invierno oscurece más temprano, hay menos luz y se tiende a salir menos de la casa. Dada la falta de luz, las personas se hacen más vulnerables a trastornos del ánimo, como depresiones o manías que conllevan altos grados de ansiedad. Una de las formas en que se canaliza la ansiedad es a través de la mayor ingesta de alimentos, incluso de manera compulsiva. Se ha demostrado que los carbohidratos presentes en pastas, chocolates o pan tienen un efecto directo sobre la conducta.
Es aquí donde juega un papel importante el Triptófano: es un aminoácido esencial que el organismo no lo puede fabricar y se debe obtener a través de proteínas provenientes de los alimentos. Una de sus funciones principales es producir una sustancia denominada serotonina y ésta a su vez es precursora de la hormona cerebral melatonina.
Cuando llega la noche el triptófano; se deriva para formar Serotonina neurotransmisor encargado de regular entre otras la ansiedad, estados de ánimos, apetito, humor, actividad sexual, y que a su vez se puede convertir en Melatonina, hormona reguladora del ciclo sueño – vigilia. Por ello aumenta la necesidad de consumir alimentos con hidratos de carbono como harinas, dulces, chocolates y otros.
Que nos pasa cuando nos falta triptófano
Los síntomas de deficiencia de triptófano pueden ser mentales, trastornos del ánimo, como el estrés y el insomnio, tener síntomas parecidos a los de deficiencia de otras proteínas, como retraso del crecimiento. Cuando tenemos una carencia de triptófano podemos sentir muchas ganas de comer carbohidratos, o aumentar de peso y tener problemas porque comemos mucho.
Para contrarrestar esto algunos de los alimentos saludables que contienen triptófano son las carnes rojas, pollo, pescado, leche, pavo, clara de huevos, soja, cacao, nueces, maní. Es importante recordar que estos necesitan de la combinación de hidratos de carbonos preferentemente complejos (consumo moderado) para hacerse efectiva la acción del triptófano en el cerebro. La banana es un ejemplo de fruta que contiene ambos nutrientes (triptófano e hidratos de carbono).
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Lic. en nutrición
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