“PLURALITAS NON EST PONENDA SINE NECESSITATE”

Estambul, imagen deoao.org

¿Que nos hace sufrir? ¿Qué anhelamos? ¿Que hemos perdido? ¿Qué tenemos que sea realmente “nuestro”?
Sumedho lo resume magistralmente en un trabajo de reflexión que puede ser inmensamente liberador:
«¿Cómo vives tu vida? ¿Resulta terriblemente complicada? ¿Cómo podrías simplificarla? ¿Siempre andas buscando más o creando problemas sobre tu forma de vida? Sé realmente sincero y formúlate estas preguntas. Intenta utilizar la práctica de la meditación para que te ayude a reflexionar».           

Parece sencillo, ¿verdad? Pero la arrogancia utiliza el disfraz del ego que nos impide desnudarnos de conceptos y actitudes preconcebidas, lo que nos lleva a confundirnos y mantenernos en la oscuridad, separados de nuestra verdadera consciencia.
El miedo a su vez es el «cemento» que nos aferra a comportamientos que nos esclavizan; ya sea en el «samsara» o en el «infierno en vida»… ¡qué más da! Son meros conceptos para definir una misma realidad polimorfa.
Vive y sé valiente. «Mata tus miedos» para «resucitar» inmaculado y sin ceguera ilusoria. “Bautízate” simbólicamente en el agua cristalina y mansa del Conocimiento, pues la Verdad “nos hará libres”. Si tienes miedo a perder la fe… es que no la tienes.
Guillermo de Ockham aconsejó: «Pluralitas non est ponenda sine necessitate«, es decir, que las cosas esenciales no se deben multiplicar sin necesidad: «Cuanto menos, mejor».

Imagen Faro de Vigo

Respira, contempla, ora… ¡SÉ! ¡No te compliques la vida y no le la compliques a otros!
Simplifiquemos la vida, las expectativas y las necesidades. Pongamos sencillez en lo que decimos, claridad en lo que pensamos y Amor Incondicional en todo lo que hacemos. Recordemos que el Maestro que habita en nosotros no se reconoce a sí mismo, solo es un servidor perpetuo y feliz de la Humanidad. ¿Quieres conectar con él? Mira el ejemplo de Cristo, “escúchalo” mientras lees algunos pasajes de su Evangelio. 

¡El Reino de los Cielos está al alcance de una respiración amorosa, atenta y consciente! Palpita en la sencillez humilde de una sonrisa, de un abrazo sincero, en las lágrimas compartidas y en los corazones que susurran en soledad buscando consuelo:  

Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Mateo 7:8)
Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas. (Marcos 11:24)

Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón. (Jeremías 29:13). 

En estos tres breves textos podemos hallar la esencia de la plenitud, basada en la sencillez: Pide, busca, llama, cree que ya has recibido y busca siempre de todo corazón. 

P. Francisco Javier Akerman Alonso

“TÈCNICA PARA “RESETEAR” CUERPO Y MENTE”

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