Miedo me dan

Los pastores o sacerdotes que son «centro de sí mismos» y no «cristocéntricos».
Una fe que excluye… y no un Amor que incluye.
Las interpretaciones del Evangelio (buena nueva) que inspiran «malas nuevas».
La soberbia por encima de la caridad.
El conocimiento sin Sabiduría.
El orgullo enterrando la humildad.
Los «Google-Sabios» y no los «Servidores de los hombres».
Los Nuevos Inquisidores disfrazados de «buenos hermanos».
Los displicentes hermanos que destilan odio maquillado de Fe.
Los que quieren sumar adeptos… separando.
Los que pretenden entender el Evangelio… sin Cristo dentro.
Los que desconocen la Historia y solo hablan de «su historieta».
Los que confunden y tergiversan las Escrituras considerando que:
SOLA SCRIPTURA es solo «la suya». (Gálatas 1:6-10; 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:3).
SOLUS CHRISTUS, convertida en una proclama «opaca», sin el reflejo del Cristo humilde del pueblo y para el pueblo. (Hechos 4:12).
SOLA GRATIA, mutada en «gracias a ellos o a mí», y no por… Gracia de Dios (Efesios 2:8).
SOLA FIDE: «pues la salvación solo puede ser recibida cuando ponemos nuestra fe en Aquel que murió por nosotros, excluyendo la posibilidad de que nuestras obras puedan contribuir»… y no cuando se centran en una «fe humana e idólatra, apegada a una persona enferma de ego y emociones aflictivas, ensoberbecida de sus propias palabras y alejadas del Verbo». (Efesios 2:8-9, Romanos 3:28).
SOLI DEO GLORIA, cuando en lugar de glorificar a Dios… se glorifica la vanidad de uno mismo o la del «otro» y… no a Él, unidos todos en un mismo corazón. (Efesios 1:4-6; 1 Pedro 2:9).

Tengo amigos cristianos (de distintas iglesias), ateos, budistas, y agnósticos, que al ver el panorama desolador y anticristiano «dentro de nuestras iglesias» me preguntan: «¿Y tú, por qué estás ahí? ¿Acaso no tienes casa, familia y trabajo para vivir sin problemas? ¿Por qué complicarte la vida?»
Y mi respuesta es siempre la misma:
«Estoy aquí por Él y para servir, según el Evangelio, en la manera que puedo. No estoy para recibir felicitaciones o para creer con ingenuidad que el sello de «cristiano» es un garante de virtud, pues el único hombre sin mancha ni pecado fue Jesús de Nazaret, en su doble Naturaleza humana y divina”. Él vino e entregar su Cuerpo y Sangre por Todos, incluso por aquellos que no han comprendido su mensaje, a pesar de que muchos están convencidos de hacer lo correcto; aunque sea «insultando y difamando a los hermanos». ¿Acaso creéis que un «yihadista» entrega su vida «por nada»? ¡En absoluto! Está convencido de «hacer lo correcto», por esa imagen de Dios distorsionada que envenena su alma, sin que él mismo lo sepa; ahí está el nudo gordiano y la triste realidad. Emociones que ciegan la razón, Pasiones que ensordecen el corazón.
No me extraña que autores «furibundamente» anticristianos como Dawkins, Harris y demás «ateos militantes» se lancen como buitres sobre nuestra fe.
No hay más que leer, ver, oír o comprobar cómo se mueven las arenas del cristianismo. ¿Y nos quejamos de que cada vez haya menos «cristianos practicantes»?

P. Francisco Javier Akerman Alonso

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