Lavatorio de Pies: Servicio Humilde

Lavatorio de Pies, fotograma de la película La Pasión

¿Por qué y para qué eh Nuestro Señor hizo ese gesto que hasta el propio Pedro se quedó así un poco …pero señor mío cómo me vas tú a mí lavar los pies?….

Y hay que recordar lo que dijo Cristo que él vino a servir no a ser servido y los seres humanos una de las misiones que tenemos de nacer, de haber nacido, es nacer para servir, porque si algo no sirve no sirve de nada, perdonad este juego de palabras.

Nacemos para servir

Y si estamos sirviendo seremos servidos con un compromiso cuya base fundamental y cuya piedra angular que sostiene este compromiso, es ese amor agape, ese amor incondicional. Es un amor gozoso, es un amor de entrega.

Es ese compromiso que, –también como perfecto hombre y perfecto Dios– Cristo asumió.  Lo asumió como un compromiso. El dijo: «Padre aparta de mí esta copa este cáliz».  Como hombre sabía lo que iba a venir encima de él, sin embargo, dijo que se haga tu voluntad y no la mía. ¡Qué maravilla!

Eso es la verdadera esencia de cualquier compromiso, basado en el amor y basado también en la humildad.

Y el Lavatorio de pies  tiene mucho que ver con un sello, con sellar ese compromiso para que seamos autoconscientes de dos aspectos fundamentales de lo que es este maravilloso acto que Nuestro Señor hizo con los allí presentes:

El primero es la humildad. Fijaos Dios lava los pies, Dios está lavando los pies y ahora hablaremos de de lo que son los pies en otras tradiciones no solo en la tradición occidental .

Y lo segundo es eso se hace humilde, se agacha, se ciñe la toalla y lava los pies  en una tina a todos.

Se agacha; Humildad

Es lo que significa este maravilloso lavatorio –que también lo celebramos, igual que la renovación de nuestros votos y de nuestros compromisos también en la iglesia anglicana una. Porque no hay varias Iglesias, reitero desde ese compromiso ecuménico de volver a ser UNO.  Porque para Cristo nunca hemos dejado de ser UNO. Para Cristo, para Dios nunca hemos dejado de ser una de tantas Iglesias que hay seguimos siendo una.

Y yo creo –y si se me permite– que estos retiros nos ayudan a comprobar que solo hay una iglesia que está fundamentada en Cristo Jesús nada más. Es eso,  después podrá haber diferencias humanas, diferencias humanas, diferencias litúrgicas, diferencias pero la esencia, la esencia es precisamente esto que estamos hoy hablando y que ese lavatorio de pies no lo recuerda.

Humildad y servicio y dentro de todo compromiso y sellando este compromiso, este servicio y esta humildad ese amor Agape, un amor que se entrega por encima de las diferencias, es un amor que no espera recibir que se contenta y goza de dar tal y cómo se manifiesta en ese lavatorio en ese lavado de pies. ¿y por qué?, algo muy sencillo.

En todas las tradiciones, digo todas ,no solo las cristianas con sus diversas Iglesias etcétera sino también en todas las tradiciones espirituales del mundo no digamos ya las religiones abrahámicas:  el judaísmo, elislamismo y el cristianismo cuyas ablcuiones están a la orden del día. El hecho de lavarte la cara, las manos, los pies, –como hacen los musulmanes antes de sus oraciones y de entrar por ejemplo en la mezquita o en la sinagoga también los judíos–. No solo las manos que esto es lo que nos ha quedado aquí en Occidente sino lavarnos esas partes importantes del cuerpo, lo que tocamo,s pero también lo que nos sostiene.

Sería distinto que Cristo le hubiese lavado las manos a los allí presentes, incluso la cara si se me permite; los pies es otra cosa los pies tienen sobre todo una connotación simbólica.

Los pies

También a nivel espiritual, ojo, que yo creo que hay que tenerlo en cuenta para comprender mejor este acto como podemos ver en primera de Timoteo en los propios evangelios etcétera podemos leer en en las escrituras. Pues muchas veces donde se lee que los personajes antes de entrar en un sitio, antes de salir etcétera se lavan los pies, sobre todo, se mencionan los pies. No solo otras partes se también se menciona especialmente a los pies el porqué es algo que realmente debemos ver primero.

Los pies son los que nos sostienen.

Segundo los pies son los que nos permiten avanzar, caminar. Es decir ,si el evangelio es un camino –que lo es– es un camino de acción. El evangelio no es un camino de inacción incluso la vía contemplativa, la vida monástica es también de acción, es una acción Orante pero es un camino que nos sostiene.

Nos hace humilde, nos arrodillamos, nos ponemos de pie, caminamos, vamos hacia nuestros oficios, con plena consciencia, sosteniéndonos sobre los pies y eso también significa que es la solidez de la estructura de la persona son los cimientos de la persona. Entonces por un lado eso.

Pero por otro lado hay algo también muy importante y es esa especie de prurito social de escrúpulo que hay respecto a los pies. No vemos los pies de la misma manera que vemos las manos, parecen más impuros. En otras tradiciones –voy a hablar por ejemplo otra que conozco muy bien que es la tradición tibetana–.

Fijaos cómo es para los tibetanos sobre todo en el ámbito budista o yóguico cuando entran en un templo, una Gompa o un thangka, templo tibetano no pueden poner los pies hacia el altar, estén con calcetines ,estén con sandalias o estén desnudos los pies, descalzos primero se entra  descalzo o sea se entra en la Gompa descalzo o con calcetines pero nunca con calzado.

… Sigue las enseñanzas de P Javier Akerman mirando este vídeo:

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