Respiración en el fin de la tierra
Respiración en el fin de la tierra
Días pasados hablaba con un compañero de trabajo. Le contaba nuestro viaje a Galicia, y más en concreto a la ciudad de Finisterre, (nombre que significa el fin de la tierra en latín).
Finisterre es, también, la meta de miles de peregrinos que hacen el Camino de Santiago.
Me cuestionaba el sentido que tenía recorrer tantos kilómetros hasta el “fin del mundo” para hacer ejercicios de respiración, (risa de por medio), si el respiraba la energía cósmica donde vivía y lo hacía muy bien.
Terminó preguntando: ─¿crees que son necesarios determinados ambientes para respirar bien?
Casi todas las tradiciones espirituales, ─incluso las usanzas de culturas milenarias para sus ritos─ tienen en cuenta la forma de respirar.
La usaban como canal que sirve a la conciencia para dar el poder, la fuerza a la intención del pensamiento. (La práctica de la respiración dirigida puede ser ambivalente; para fines altruistas o para fines muy perversos).
Cuando una persona o un grupo de personas, se reúnen en determinados sitios, ─suponiendo que tienen intenciones buenas, con un propósito positivo, tanto a nivel personal o general─ y toman plena conciencia de la respiración modifican su salud, su estado emocional e influyen sobre el ambiente. La conciencia que acompaña a la inspiración y expiración de dicho aire es decisiva a la hora de lograr el objetivo.
Estos factores son importantes y deben ser tenidos en cuenta: ser consciente de la respiración, el ambiente, el sitio, la situación personal, la intención.
Mediante la conciencia palpamos y podemos hacer aprovechables determinadas frecuencias energéticas del aire que respiramos.
El aire que nos rodea lo respiramos todos, lo compartimos las plantas, los animales, los seres humanos. Exhalamos los que los otros expiran y ellos hacen lo mismo que tú, comparten el aire. Estamos unidos por la respiración y tenemos un intercambio exterior e interior.
Nuestra respiración penetra hasta la más microscópica célula.
Si dirigimos nuestra conciencia a la respiración, podemos provocar un efecto enormemente positivo no solo en lo personal también en lo que nos rodea.
Y claro que no es necesario que viajes al fin del mundo para practicarlo.
Pero sí ten en cuenta que no es lo mismo respirar un aire limpio, en algún espacio de la naturaleza que en un lugar cerrado. A la orilla de un río, mar, bosque o en el fin de la tierra, donde la atmósfera es liviana y rápida, los pensamientos negativos, las energías pesadas y los virus no quedan aprisionados porque el techo es el cielo.
Te invito hacer el ejercicio de respiración consciente.
Con la respiración vas recorriendo las distintas partes de tu cuerpo, recargando, liberando tu sistema energético con fuerzas ordenadas y terminas compartiendo, de forma consciente, tu energía con el universo.
Con la espalda recta, acostado o sentado, la posición que te resulte más cómoda.
Poco a poco relajas el cuerpo y comienzas a centrarte en la respiración; inspiras y espiras pausada y regularmente, por la nariz.
Comienzas a trabajar con la respiración y la imaginación.
Al mismo tiempo que respiras imaginas que, al inspirar, el aire entra por tu cabeza, por tu nariz, y baja por tu columna.
Visualiza tu columna como un canal de luz dorada, blanquecina.
Deja salir el aire por la nariz cargado de esa luz dorada, con destellos blancos.
Respiras y vas ubicando las partes de tu cuerpo.
Comienzas desde abajo hacia arriba, ubicas tus pies, inhalas por la nariz y con la imaginación llevas el aire a tus pies. Es aire cargado con la luz dorada, cuando exhalas subes esta la luz desde los pies a la nariz y exhalas luz dorada.
Ahora respiras y llevas la luz dorada a las piernas y cuando exhalas subes la luz desde las piernas a la nariz y la exhalas.
Continúas respirando y llevas la luz dorada al bajo vientre y cuando exhalas subes la luz dorada a la nariz y exhalas.
Sigues respirando y llevas la luz dorada al vientre y cuando exhalas subes la luz dorada a la nariz y exhalas.
Ahora respiras y llevas la luz dorada a la garganta y cuando exhalas subes la luz dorada a la nariz y exhalas.
Llegaste a la cabeza, respiras y llevas la luz dorada a toda la cabeza y cuando exhalas dejas salir la luz dorada por la nariz.
Respira y sé consiente que tomas del aire que compartes con las plantas, animales, el agua, la tierra, el sol, el universo y exhala tu aire, tu energía.
Respira, inhala luz dorada y exhala luz dorada, dirige tu conciencia, tu luz, tu intención de paz, alegría, fuerza, armonía, gratitud…, al espacio…
El ejercicio puede durar el tiempo que tú quieras.
Lo importante es que tu conciencia permanezca siempre en las zonas del cuerpo que iluminas cuando respiras; y cuando expandes el pensamiento mantengas la intención de alegría y gratitud.
Si quieres escuchar y hacer el ejercicio con la voz de la autora haz clic aquí
Paz y bien
Hasta la próxima semana
Sobre este tema también puede leer este artículo: Finisterre donde la luna y el sol se encuentran.



Hola Maria con ganas en Argentina de compartir experiencias y conocimiento me interesa saber la sensación de contactar con el alma de la persona esa energía que me pueda guiar para tratarla las dolencias que vienen del alma
Este ejercicio de respiración es hermoso, en una época lo practicaba en forma diaria y me llenaba de energía, que buena la nota amiga porque me ayudará a retomar su práctica. Esperamos su regreso. Abrazo grande.