La meditación y el discernimiento

Compartir:

14 - 1La meditación y el discernimiento

Para ayudarnos y ayudar. Para obtener más paz y mejor relación con las personas

Hace unos años, en Italia, atendí a la hermana de un sacerdote amigo, el problema era entorno de la meditación.

Ella, por recomendación de su médico, para controlar su nivel de estrés laboral, asistía a clases de meditación.

A partir de este momento comenzó  el problema con su padre. Este era un hombre que criticaba a todo el que se le cruzaba delante, y se justificaba con que el ser humano tiene que saber separar lo bueno de lo malo. Se jactaba de tener un ojo clínico para distinguir qué tipo de persona tenía delante utilizando “el poder del discernimiento”.

Y empezó a criticar al maestro de meditación. Según él, las clases no eran más que un lavado de cerebro y su hija estaba aprendiendo “cosas del diablo”.

Se daba en ella una paradoja. Por una parte se sentía juzgada y condenada por practicar la meditación mientras que por otra, la meditación la ayudaba a tener más paz,  mejor relación con las personas, más tolerancia, más comprensión, menos dolores musculares. Había logrado tener discernimiento emocional con unos simples ejercicios de respiración, relajación y dirigiendo su voluntad en busca de la única realidad: Dios.

El poder de discernir no es lo mismo que juzgar.

El primer aspecto del discernimiento es ver la realidad; se ve lo positivo y el lado negativo de la realidad, la crueldad, los accidentes, el dolor…, pero no se la juzga.

La crítica, la ira, impaciencia, no son guiadas por la parte positiva, son aspectos tan negativos como la crueldad, solo que en menor medida.

Cuando en las relaciones se aplica el discernimiento es para ayudarnos a nosotros y para ayudar a los demás a corregir esa realidad negativa, con amor.

Todos tenemos un lado discriminalista racional que ve sólo problemas y defectos, pero con ver y criticar, no se evoluciona, ni se mejora ni se ayuda a nadie.

El discernimiento es un rayo de luz y claridad que te hace ver la bondad de Dios en todas partes.

Recomendé a la hermana de mi amigo, que invitara a su padre a la casa de los jesuitas en Roma y observara el cuadro en el que está San Ignacio recibiendo un rayo de luz en su frente. Una imagen dice más que mil palabras.

San Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas, escribió un librito de Ejercicios Espirituales aplicando el discernimiento; es muy breve y didáctico. Lo puedes encontrar en internet.

Si quieres escuchar este artículo en la voz de la autora haz clik aquí

También puedes leerlo en la revista Sexto Sentido.

Paz y bien. Hasta la próxima semana.

María Benetti Meiriño

Compartir:
Un comentario

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *