Unidad y Vino Nuevo

Dijo Jesús: “Una persona no puede montar dos caballos ni tensar dos arcos, y un esclavo no puede servir a dos amos, de otra manera honrará a uno y ofenderá al otro. Nadie bebe vino añejo e inmediatamente quiere beber vino nuevo, y no se pone vino nuevo en odres viejas, para que no se revienten. Y no se pone vino añejo en odres nuevas, para que no se vuelva ácido. No se cose remiendo viejo en ropa nueva, porque vendría un rasgón”.
Sólo un amo debe guiar al caballo de la mente y serán sus obras las que dirán, según la dirección que ellas tomen al ser guiadas por las manos del arquero, al cuál amo ha elegido, pues con ellos honrará u ofenderá a uno o al otro.
Si a Dios ha elegido para que le dicte sus pensamientos, habrá saboreado el buen vino añejo de una vida placentera y no querrá volver al vino nuevo, como tampoco pondrá nuevos y vanos pensamientos en viejas odres acostumbradas al buen pensar y sentir y, por lo tanto, igualmente actuar, porque lo llevarán a un caos interior, ni pondría buenos pensamientos en odres nuevas, o sea, en individuos sin preparación, pues toda la energía que se pone en ello sería malograda, es como querer remendar una ropa nueva con una tela vieja.
La imagen es de Francisco Castro Miramontes ofm, desde o Alto do Cebreiro- Galicia España

