El milagro de una curación realizada por Sebastián de Aparicio

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La visión de Sebastián de Aparicio, detalle de un cuadro de Maella, Mariano Salvador, Museo del Prado

El Director del Grupo De Oriente a Occidente (www.deoao.org) habla con José Baltasar Lucero en Puebla sobre lo que se puede decir, uno de los muchos milagros atribuidos a Sebastián de Aparicio, cuyo cuerpo incorrupto se encuentra en un lugar cercano a donde ser realiza la entrevista

Gumersindo: – Estamos en el corazón de Puebla, en México, a poquitos metros de la catedral y un poquito más lejos de la iglesia de San Francisco, donde está el beato Sebastián de Aparicio, ¿con quién estamos?:

Baltasar: –Bueno, mi nombre es José Baltasar Lucero, soy guía de turistas desde hace 18 años y… pues, quiero dar un testimonio sobre el beato Sebastián de Aparicio

Gumersindo: –Primero, díganos un poquito, aunque sea breve por si alguien no todavía no conoce a Sebastián de Aparicio, ¿quién es?

Baltasar: –Sebastián de Aparicio del que permanece su cuerpo incorrupto en la iglesia de san Francisco, el fue fraile, digamos hermano lego, estuvo al servicio del convento franciscano, de los 70 años a los 98 años de edad. Es un milagro también el hecho de haber ingresado porque a esa edad ya era un anciano y no tenía las facultades para ingresar a los trabajos del convento; finalmente fue aceptado porque el mismo san Francisco así se lo recomendó; con él habló en tres apariciones que tuvo. Le decía que insistiera.
Finalmente fue sepultado, pues en su panteón y después fue extraído se encuentran con que su cuerpo estaba fresco después de más de ciento setenta años de su muerte, tenía sangre fresca, lo que es el primer milagro del beato.

Gumersindo: –¿Cuál es su testimonio personal Baltasar?

Baltasar: – Hace muchísimos años cuando yo era un joven atleta que practicaba artes marciales, era un hombre muy sano y fuerte; y empecé a enfermar.
Mi enfermedad fue terrible duró casi cuatro años era como algo parecido al sida; tenía una deficiencia, una inmunodeficiencia grave, al grado de que yo me enfermaba de cualquier contagio; aún si la gente no me tocaba con solo el virus que pasara junto a mí yo enfermaba, de esto, enfermaba de lo otro

Trece médicos me desahuciaron y finalmente y llegué a pesar 32 Kg . Mi padre una mañana se fue a rezar al beato Sebastián de Aparicio y le dijo estas palabras no es justo que mi hijo, el más pequeño, se muera tan joven.

En esos momentos el médico que me atendía el doctor Juan Carlos Winter del Seguro Social estaba en la biblioteca del hospital san Alejandro, donde yo estaba internado, y tuvo la idea de analizar mi médula. Después de haberme hecho 50 análisis diferentes por los síntomas que yo presentaba se le ocurrió analizar mi médula. Y al otro día me dijo: – Ya sé lo que tienes. Te salvas.
Yo no le creí, me dio una pastilla y yo le dije: –¿Es la pastilla que me está dando para causarle la muerte más rápida, doctor?

Me dormí y no sé qué tiempo. Pero media hora o una hora después desperté y tuve una sensación nueva. Y le agradezco a Dios todavía, ¡me dio hambre!, después de cuatro años de no saber lo que era el hambre. A pesar de haber comido mucho en esos días.

El testimonio específicamente pues mi padre que murió el pasado 19 de febrero él me lo comentó y me llevó a ver al beato. Por lo que pues yo estoy agradecido y creo firmemente que se debió a su intercesión porque además la enfermedad que yo tuve o tengo, no sé si la tengo todavía, se llama mieloma múltiple.

La gente no sana fácilmente, el 60% de la gente sobrevive, la gente que toma el medicamento que yo tomaba que es el melofan, muere a los 40 años de edad no logra sobrevivir mucho más tiempo.

Una voz me decía en mi interior que dejara de tomar ese medicamento, cuando yo tenía 34 años. Lo dejé de tomar estoy muy sano y creo que también se debe al Beato Sebastián de Aparicio del cual estoy muy orgulloso porque como guía de turistas no dejó de hablar de él y del milagro que me hizo.

Gumersindo: – Entonces, ¿cuántos años tenía cuando tenía la enfermedad?

Baltasar: –Yo era un jovencito de 24 años, a los 27 años entré al ejército mexicano, entonces ya estaba curado

Gumersindo: – Muchísimas gracias Baltasar es un testimonio más de tantos que hay aquí en puebla y en los alrededores de los favores de Sebastián de Aparicio

Baltasar: –Muchísimas gracias y bueno espero también poderles mandar las fotos de el periodo en el cual yo me encontraba muy mal el hay un esqueleto viviente me podía contar los huesos del cuerpo podía sostener mi columna vertebral así de esta forma con mis manos y al recordarlo siento ganas de llorar porque es un milagro. El poder de dios se manifiesta en la salud que todos tenemos y el poder de este gran Beato, no sé cómo expresarlo, porque gracias a ese momento el médico se iluminó y Dios permitió que yo sanara.

Gumersindo: – muchísimas gracias Baltasar, Dios te bendiga y te siga dando salud para hablar de Sebastián de Aparicio y de las maravillas que hay aquí en Puebla, que son muchas

Baltasar: Ahh, sí, ojalá y como el beato que sobrevivió a una peste cuando era un bebé, y no murió hasta los 98 años.

Gumersindo: –Es cuestión de pedirle al beato que lo conceda

Baltasar: –Claro muchas gracias.

La entrevista en vídeo:

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