El Islam, malentendido
La palabra más dura que yo he leído sobre este tema de las religiones, es la de un corresponsal judío de la última guerra, que decía: «Todos tenemos la suficiente religión para odiarnos, pero no la necesaria para amarnos los unos a los otros». Guárdenla, medítenla, y si les quita el sueño… ¡Bendito sea Dios!
Y esta cruda verdad pensamos que no necesita probarse; todos llevamos heridas y prejuicios en nuestra personalidad religiosa, pero hay que añadir que si esta actitud de rechazo y desprecio mutuo ha sido históricamente el pan de cada día de todas las religiones, lo ha sido mucho más respecto del Islam, del que casi podemos decir que sólo se puede hablar mal, porque si uno habla bien enseguida surge la pregunta de si te has convertido al Islam.
Yo doy clases en la Universidad de Comillas en Madrid, y en un Master de Ciencias de la Religión me toca hablar del Islam, y más de uno, sabiendo que soy sacerdote católico y que estoy encantado de ser cura, me ha preguntado si me he convertido al Islam. Es que no pega hablar bien en este sentido… Un superior mío, en África, me dijo: «Mira, del Islam se ha hablado mucho y mal, vamos a comenzar nosotros a hablar un poco y bien.»
Hasta tal punto es verdad esto que digo, que se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que el Islam ha sido históricamente, al menos en nuestro mundo occidental cristiano la religión más despreciada, calumniada y maltratada de la historia; y no digamos nada de la persona de su fundador Mahoma, considerado por este occidente como el prototipo del hombre ambicioso, sensual, mujeriego, falso, traicionero… y otros calificativos por el estilo.
Profeta del diálogo islamo-cristiano
Bibliografía: GALINDO AGUILAR, E. (Dir.), Los miedos al diálogo islamo-cristiano, Darek-Nyumba, Madrid, 2002, ISBN: 978-8488059185, p. 96.
Cf. También GALINDO AGUILAR, E. Solo a ti voy buscándote, De Oriente a Occidente, 2008, ISBN 978-987-23370-2-5, pp. 39-41.
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