FISONOMÍA DE LOS PUEBLOS MUSULMANES
Curiosa policromía la que ofrecen los pueblos musulmanes. Policromía de razas, de culturas, de políticas…
1.— Gentes de toda raza y lengua
El Islam se caracteriza por su vocación universalista. Es una religión para todos los hombres sin distinción. De hecho, gentes de todas las razas y lenguas han acatado su mensaje. Los grupos étnicos de la actual comunidad musulmana son: el pakistaní, con más de 100 millones, sin contar los 50 millones que se quedaron en la India; el iraní, con más de 70 millones, que mantiene viva la conciencia de haber poseído una de las más viejas civilizaciones del mundo; el turco, con 60 millones, menos coherente, pero que, a partir del Ataturk, representa una experiencia de sumo interés para el futuro del Islam; el indonesio-malayo, de 95 millones; el chino, con 50 millones; el turco- mongol de la URSS, con 50 millones; el negro, verdadero arco iris de razas, de 60 millones. En fin, el grupo árabe o arabizado, de 95 millones, que tiene una comunidad de base en la unidad lingüística y religiosa, aunque no todos los árabes sean musulmanes. Grupo que goza de un gran prestigio a los ojos de los demás musulmanes por haber sido el pueblo madre del Islam, por tener en La Meca el centro geográfico y espiritual hacia donde, cada día, millones de musulmanes se dirigen para realizar sus oraciones rituales y a donde van en peregrinación si disponen de los medios necesarios. Prestigio, también, por estar en árabe el Corán, libro sagrado del Islam y porque el más grande de los musulmanes es el Profeta árabe Mahoma.
2.— Mosaico político
Si grande es la diversidad étnica, no menor es la política. Los pueblos islámicos constituyen hoy día el mosaico más variado de fórmulas políticas. La diversidad es una constante de los pueblos del islam: viejas monarquías de inspiración coránica, teocráticas y reaccionarias, modernas repúblicas con todo el arco iris de formas y tendencias, dictaduras más o menos declaradas. Nada más lejos de la realidad política de estos pueblos que el ideal coránico de la Umma o comunidad teocrática, laica e igualitaria o el sueño del Califato en que el califa, lugarteniente de Dios, realizaba la unidad espiritual-temporal de estos pueblos. Así tenemos entre los países musulmanes o de mayoría musulmana 6 monarquías (Arabia Saudí, Jordania, Irán, Afganistán, Etiopía y Marruecos), 21 repúblicas (Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Sudán, Mauritania, Chad, Gambia, Somalia, Mali, Senegal, Guinea, Níger, Nigeria, Chipre, Irak, Siria, Líbano, Turquía, Yemen del Norte y del Sur, Emiratos Árabes Unidos), 2 sultanatos (Mascate- Omán e Islas Maldivas), 2 repúblicas federadas (Indonesia y Malasia) y 3 jeques (Qatar, Bahrain y Kuwait).
3.— Pueblos jóvenes
La juventud de estos pueblos es una característica que salta a los ojos. Baste notar, a título de ejemplo, que de un total de 120 millones de habitantes en los países árabes, más de 70 millones tienen menos de 25 años, lo que representa cerca del 60% de la población. Los menores de 15 años constituyen el 43,3% de la población. Todo ello debido al alto índice de crecimiento, a pesar de que en algunos de estos países se ha introducido el control de la natalidad, y a la disminución de la mortalidad infantil gracias a los medios sanitarios. ¡Pueblos islámicos, pueblos jóvenes, verdes, en primavera sociológica, conscientes biológicamente de su fuerza, exuberantes de dinamismo, con la tentación permanente de la revolución! El Islam tendrá que tenerlo muy en cuenta si no quiere perder el tren de la Historia, porque la juventud está hecha de impaciencia. Mirar para atrás, como pretenden muchos reformistas del Islam actual, es la tendencia menos apta para jóvenes. Al contrario, las ideas nuevas y revolucionarias encontrarán siempre oídos atentos en los jóvenes. Riesgo de los pueblos jóvenes, cierto, pero ahí también tienen estos pueblos el arsenal más seguro de esperanzas. La juventud trae las semillas del porvenir. El desarrollo técnico e industrial se consigue más tarde o más temprano.
4.— Las cicatrices del Colonialismo
Todos los pueblos musulmanes, sin excepción, han estado durante más o menos tiempo sometidos a las potencias colonizadoras de Occidente. Inglaterra, dueña de Egipto, del Sudán, de Pakistán; Holanda de Indonesia; Francia de toda África del Norte… Inútil hacer el inventario. Muchos de ellos están padeciendo aún, y padecerán por largo tiempo, sus funestas consecuencias. Una de las más dolorosas y sangrantes heridas del mundo islámico en general, y del árabe en particular, fue la creación del Estado de Israel, el fruto más conseguido del colonialismo inglés. El colonialismo les ha marcado en su más honda raíz. De ahí ese complejo de frustración y ese sentimiento de inferioridad que tanto les obsesiona, sobre todo cuando recuerdan, cosa tan corriente en estos pueblos, la gloriosa época de los califas, época de civilización, cuando en Bagdad o el Córdoba se contaban por millares los sabios, los filósofos, los poetas y los artistas. Porque lo triste es que el colonialismo no ha sido nunca el encuentro de dos pueblos, sino el dominio del fuerte sobre el débil. Aquél imponía su fuerza, su lengua, su cultura, sus modos de vivir, su religión y, sobre todo, sus intereses, en nombre de no sé qué humanismo o ideal occidental. Y claro, con una filosofía del “aprovecharse” nunca se podría llegar a una auténtica colaboración. Hoy todos los países musulmanes son independientes, pero lo trágico es que la independencia política no trae consigo automáticamente la real y total independencia económica, cultural y social. La colonización continúa todavía con el pillaje de materias primas, , la trata de trabajadores, la venta de armas, los sucios manejos de espionaje, las alianzas con los indígenas privilegiados y el fomento de los golpes de Estado. A la hora de explicarnos la desconfianza instintiva de estos pueblos, su desunión y su complejo de frustración y de antiimperialismo, una de las claves más seguras es ésta de la colonización, aunque no sea la única. Lo cierto es que el 1925 sólo había 4 países árabes independientes: (Etiopía desde tiempo inmemorial, Afganistán (1921), Egipto (1922) y Turquía (1923). En 1950 los países musulmanes independientes eran 13: Arabia Saudí (1932), Irak (1932) Mascate-Omán (1932), Irán (1935), Siria (1941), Líbano (1941), Indonesia (1945), Jordania (1946) y Pakistán (1947). Para 1960 se añadirían estas 13 naciones libres, 12 más: Libia (1951), Marruecos (1956), Túnez (1956), Sudán (1956), Guinea (1958) y, en 1960, Mauritania, Somalia, Mali, Níger, Senegal Alto Volta y Chad. Desde 1960 a 1972 acabarán de independizarse el resto de los países musulmanes o de mayoría musulmana: Tanzania (1961), Kuwait (1961), Argelia (1962), Yemen del Norte (1962), Malasia (1963), Gambia (1965), Islas Maldivas (1965), Yemen del Sur (1967), Qatar (1971), Bahrain (1971) y Emiratos Independientes (1972).
(…) Continúa en próximas fechas.
Fuente: Revista ENCUENTRO islamo-cristiano, n. 1, (1972) pp. 2-4.

