Pensar con las rodillas (Parte 1)

Desde mi niñez solía contraer enfermedades, algunas serias otras no tanto, la mayoría tenían que ver con el sistema respiratorio. Aparentemente, de niña me costaba tomar la vida, respirarla y disfrutarla tal como venía para mí. Así lo entiendo hoy.
En mi adolescencia, me alimentaba bien y era muy deportista, pero también enfermaba continuamente o tenía accidentes pequeños como esguinces o me hacía heridas practicando algún deporte. El principio de gastritis dijo: Presente! a mis 12 años, una dieta estricta y una batería de remedios me mantuvieron bien por algún tiempo; y así fuí recibiendo la visita paulatina de varias: varicela, dolores de estómago, cortaduras en zonas cercanas a los ojos, etc;
Recuerdo que mis amigos del colegio siempre me decían: A vos siempre te pasa algo.
Otros ya en su afán de herir directamente utilizaban la frase: Sos hipocondríaca!!!
Por momentos, me sentía reconfortada porque me miraban ya que de algún modo se sorprendían o se preocupaban; pero también sentía tristeza y hasta autocompasión. Me veía tironeada por éstas dos fuerzas. Yo sin entender el porqué, no tenía respuesta ni para éstos comentarios ni para muchos otros relacionados a lo que me sucedía. Claro, como iba a saberlo, todo estaba operando a un nivel más profundo, a un nivel que descubriría recién a mis 34 años.
Y así… pasaron los años y los dolores en el estómago y el hígado eran cada vez más recurrentes, fueron los malestares que más marcaron determinados acontecimientos de mi vida, la ira y el enojo no me daban tregua. En mi búsqueda espiritual, entendí que dichos órganos se llevan las impresiones que tenemos de lo que nos va sucediendo a lo largo de la vida. Cuando algo que ocurre no nos agrada, ellos nos avisan manifestándose para recordarnos de aceptar y no engranarnos cuando los eventos o las personas se presentan de un modo distinto al que está planteado en nuestro imaginario, cómo “deberían ser” las cosas.
El año pasado pregunté a María porque enfermaba de manera frecuente y ella me explicó que es un proceso de aprendizaje, un camino que uno elige, en lugar de hacerlo por comprensión; entonces entendí que lo estaba transitando por dolor, que había algo en mi proceder que sometía a mi cuerpo, una y otra vez, para que mi alma aprendiera lo que estaba destinado a evolucionar dentro mío, y que por las buenas, no lograba tener éxito.
Hace 3 meses llegó mi momento EUREKA! que considero estar recorriéndolo aún…
Esta primer parte del relato, te la entrego para que vayas meditando si te sentiste en algún momento identificado, la semana que viene te cuento como la resolví…
***
¿Ya conoces nuestro canal de YouTube? ¡Suscríbete
Puedes seguir reflexionando en la segunda parte del artículo,


Felicitaciones Majo! Una mas y van?….Espero ansiosa la segunda parte! Besos!!!!
Gracias amiga querida! La semana que viene se publica te quiero mucho!
Q genia majo mi ex alumna extraño esas charlas entre entrenamiento ??? exitosss
Gracias Nadi! Cuando quieras! Te quiero mucho gracias por leer