Oración por los padres. Soltando a mi padre

papa y majoDesde hace unos años, yo observo que las situaciones que se me presentan en la vida tienen cierto grado de dificultad, percibo que están estrechamente ligadas al nivel de consciencia y compromiso que voy adquiriendo con ella. Como si supiese y detectase de forma automática, por lo que va subiendo paulatinamente el volumen, cual equipo de audio cuando uno aumenta el sonido para escuchar la música un poco más fuerte.
Soltar a mi padre es lo más contundente que me encuentro atravesando en este momento. Él ha comenzado a despedirse y mi alma de hija lo sabe, su cuerpo lo marca, sus palabras lo refuerzan. María siempre me explica que es sólo un pasaje a un estado mejor para luego volvernos a encontrar; también me recuerda que debo enviarle paz y alegría y celebrar su vida.

A lo largo de éste proceso, que ha tenido lugar por años, ya que su enfermedad es de larga data, creía haberlo entendido y aceptado todo, sólo para darme cuenta unos días atrás; que lo que había hecho era colocar la cebolla en un estante alejado en la cocina para que no me picara tanto los ojos y me hiciera llorar. Una cosa es entenderlo desde la mente, y otra muy distinta es entenderlo desde el corazón.

Hace unos días falleció el padre de alguien muy querido para mí, y ahí estaba yo, sin entender bien porqué, debatiéndome entre enfrentar dicha situación o no; contemplarme a mí misma comprobando el peso de mi vulnerabilidad fue todo un desafío; sentía como volvía a ser niñita de nuevo con ojitos desconfiados mirando todo el cuadro con detenimiento y mucha angustia a la vez. Pero una vez más, como todo lo que parece duro e inexplicable, culminó siendo una bendición disfrazada.

Entendí la importancia de decirle a mi padre que lo amo con más fuerza que antes, que las diferencias ya no importan, se han desvanecido todas por completo, que agradezco haber heredado su fuerza y espíritu de lucha como también su grandeza humana y valores de entrega y amor al otro; no en vano eligió ser médico. Éstos sí que tienen una entrega impensada hacia la humanidad.

Y como bien dice Lorna Byrne, una mujer a la que leo mucho y que tiene el don de ver a los ángeles de las personas:
Muchas personas toman conciencia de que nunca les dijeron a sus padres que los querían; de que jamás tuvieron el valor de decirles “Te amo”. No supongas que tus padres saben que los quieres; necesitas expresarlo en palabras. Y aun si tus padres ya se fueron al cielo, puedes decirles que los quieres, y ellos te oirán.

Te dejo como un regalo la oración de los padres a los hijos para que puedas leerla y escucharla cada vez que la necesites.

María José Lencina TMEC

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