Los grandes maestros

Gumersindo y María, a los que llamo mis ángeles guías, me enseñan que no es necesario ir hasta la India para encontrar maestros o iluminarse; que los mejores están cerca nuestro casi al alcance de la mano: en el trabajo, en la familia, en las amistades, es decir, en nuestras relaciones interpersonales en general.

José María, mi pareja, se convirtió en un maestro contundente para mí de un tiempo a esta parte. Fue solo cuando empecé a observarlo como actuaba ante situaciones de preocupación, angustia o inestables que descubrí lo maravilloso de estar junto a él. Despertó admiración en mí por esa virtud con la cual yo no vine equipada de nacimiento, sin embargo, vine a aprenderla en mi paso por la vida terrenal.

De momento todavía estamos a la distancia y cuando proyectamos algo y me pongo en plan ansiosa, preocupada o emocional él utiliza su frase célebre: PASO A PASO. Siempre me habla del poder del ahora, algo tan liberador como difícil de alcanzar muchas veces; ya que en mi caso dominar mis pensamientos es un gran desafío. Hay días que vivo tanto pero tanto en el futuro que me olvido de disfrutar mi presente y todo lo construido hasta ahora; al punto que casi nada de lo que ocurre en mi existencia coincide con lo programado o imaginado en mi mente.

Entonces esto me lleva a un estado de gratitud por todo lo que me rodea. Ayer mirando el cielo como María me enseña di gracias por la vida, mi salud, mi familia, mis amigos, mi relación de pareja, la empresa que con esfuerzo supimos construir con mi socio, y por todo lo que aún he de recibir.

Ésta mañana se me ocurrió abrir al azar el libro El Poder del Ahora de Eckart Tolle que me regaló José María y surgió este mensaje. Lo comparto porque es tan coincidente con lo escrito arriba, que quedé sorprendida. Que lo disfrutes y te sirva de alivio como a mí cada vez que quiero adelantarme a eventos y controlarlo todo desde la mente.

[En cierto sentido, el estado de presencia puede ser comparado a una espera. Jesús usó la analogía de la espera en algunas de sus parábolas. No se trata de la espera habitual, aburrida o inquieta, de la que es una negación del presente. No es una espera en la que tu conciencia se enfoca en algún punto del futuro y el presente se considera un obstáculo indeseable que te impide conseguir lo que deseas.] […] [Existe un tipo de espera completamente distinto que requiere que estés plenamente alerta. Este es el tipo de espera del que habla Jesús.] […] [“Sé como el sirviente que espera el regreso de su amo”, dice él. El sirviente no sabe cuándo vendrá el amo; por eso se mantiene despierto, alerta, preparado, sereno, porque no desea perderse la llegada de su señor.]

[En otra parábola, Jesús habla de las cinco vírgenes necias (inconscientes) que no tienen suficiente aceite (consciencia) para mantener sus lámparas encendidas (estar presentes) y por tanto se pierden la llegada del esposo (el ahora) y no pueden celebrar la fiesta nupcial (iluminación). Estas se contraponen a las cinco vírgenes virtuosas que tienen suficiente aceite (se mantienen conscientes).]

María José Lencina Artigas

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