India: «la madre» , el corazón
India es un país mágico, increíble, impredecible, insólito e inexplicable para la mentalidad occidental. Para nuestro mundo occidental, donde el lujo y lo material priman extraordinariamente sobre lo espiritual, India está sumergido en el mundo de utopía, lejos de su alcance, perdido en el tiempo.
Aquí, en este país, lo que prevalece es lo espiritual, el aceptar el ritmo de la vida, de la existencia con una deportividad fina y exquisita, el alma india, dentro de una penuria material notable y expandida, conserva su nobleza entre sonrisas y cantos.
Sí, es verdad, que le queda por aprender de Occidente el progreso y el avance material.
En todos deja huella. Es imposible olvidar el encuentro con ella.
En el año dos mil diez vivimos en la India, respirando sus habitantes, sus tierras, su aire, escuchando el rumor del viento, del mar, de ciudades inabarcables, oliendo sus inciensos, sus oraciones, sus cantos…
Es el segundo país más habitado del planeta después de China. Más de mil quinientos millones de habitantes. Dicen que tiene la tercer parte mundial de indigentes. Sin embargo, son gentes alegres, buenas, sonrientes…
Buscaremos, poco a poco, descubrir sus profundas riquezas.
Este es el testimonio de un asiduo visitante de la India, por su profesión, pero sobre todo, por la profunda huella dejada en su corazón.

