La etiqueta de ser tóxico

alemania-2015-11Últimamente los medios de comunicación están plagados de artículos sobre lo que se da en llamar PERSONAS TÓXICAS.

En ellos se nos dan múltiples y variadas recetas para librarnos de esa casta especial de seres humanos, a la que, ¡desde luego!, nosotros no pertenecemos.

La idea es borrarlos del mapa y apartarlos con premura y de modo definitivo de nuestras vidas.

En uno de esos artículos se enumeraban muy detalladamente los RASGOS CARACTERÍSTICOS DE ESAS PERSONAS TÓXICAS.

La descripción de sus comportamientos me ha llevado a pensar hasta qué punto todos nosotros podemos SER TÓXICOS para otros o TENER COMPORTAMIENTOS TÓXICOS en determinados momentos o circunstancias de nuestra vida, cuando no estamos bien y nos desconectamos de NUESTRO SER INTERIOR, DE NUESTRA ESENCIA.

A mí no me gustan las ETIQUETAS.

Creo sinceramente que todos estamos hechos del mismo barro, buenos en esencia, aunque en ocasiones tengamos comportamientos equivocados, que dañan a las personas con las que nos relacionamos.

Es por ello, que me gusta más hablar de COMPORTAMIENTOS TÓXICOS, que de PERSONAS TÓXICAS.

Cuando me veo ante una persona cuya relación me hace daño, siempre me hago la misma pregunta:

¿Tiene amigos, personas que la quieren y la aprecian de corazón?

Sean muchos o pocos sus amigos, la respuesta es siempre afirmativa.

Esto no quiere decir que no nos alejemos de determinadas personas, con las que no conectamos y cuya relación nos hace daño y, de alguna manera, cercena nuestra paz interior.

¿Qué hacer?

A mí me funciona pedir a Dios que las bendiga y las aparte de mi vida.

Y….con toda la delicadeza de que seamos capaces apartarnos de ellas y dejarlas ir, sin remordimientos y en paz.

A veces las circunstancias de la vida nos imposibilitan escapar de la situación y alejarnos de esa persona o grupo humano que nos está haciendo daño, al tratarse de miembros de nuestra familia o de nuestro entorno laboral más inmediato.

En este caso el reto no es fácil.

Requiere esfuerzo, perseverancia y mucha disciplina.

Se trata de mantener en orden y aseado nuestro espacio interior, cuidando de permanecer conectados con ese espacio íntimo, muy presentes, muy conscientes, para evitar que la situación nos arrastre emocionalmente.

Tener la fuerza de voluntad de hacerlo día a día, momento a momento, limpiando al instante cada mota de polvo que se nos deposite en el alma, sin permitir que se acumule la suciedad en nuestro interior.

De este modo, ni tendremos comportamientos tóxicos ni dejaremos que nos afecten los comportamientos tóxicos de los demás.

Es importante para acometer esta difícil y ardua tarea ser buenos con nosotros, requisito imprescindible para ser buenos con los demás.

Abandonar la posición de víctima en la que tan cómodos y arropados nos sentimos, para asumir nuestra parte de responsabilidad en el mantenimiento de esa situación.

Y, sobre todo, erradicar de nuestra vida LOS MIEDOS (a perder el brillo, el reconocimiento, el trabajo….), ya que el miedo es el peor enemigo del alma.

Cuando estamos bien con nosotros mismos, conectados con nuestro SER INTERIOR, no juzgamos, no etiquetamos y permitimos que aflore al exterior esa bondad intrínseca que todos llevamos dentro.

Paz y bien

Encarna López Cadaveira

Si quieres escucharlo en voz de la autora haz clik  aquí.

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