La comunicación eficaz
A menudo, en nuestra vida de relación, nos encontramos con personas con las que la comunicación fluye con facilidad y todo va como la seda.
Nos sentimos entendidos y comprendidos y, aunque podamos tener diferencias de opinión o criterio, NOS ESCUCHAMOS Y NOS ENTENDEMOS.
Comprendemos el alcance exacto de lo que esa persona nos quiere decir y raramente surgen malentendidos en nuestra relación.
Aunque seamos muy diferentes el uno del otro y tengamos opiniones o formas de actuar totalmente opuestas, nunca surgen equívocos y siempre sabemos a qué atenernos.
Por contraposición, en otras ocasiones, la comunicación se hace difícil, se bloquea, se estanca y vemos que la otra persona no capta lo que le intentamos transmitir o entiende algo totalmente diferente.
En esos momentos nos sentimos irritados, impotentes e incomprendidos y tendemos a responsabilizar “al otro” de la situación (mi jefe no me entiende, mi empleado es muy corto de entendederas o no me escucha).
¡Cuantas veces no decimos en esas situaciones: “esto parece un diálogo de besugos”!.
Pues resulta que lo anteriormente descrito y que tantos sinsabores y frustraciones nos ocasiona en nuestra vida de relación, tiene explicación científica y posibilidades de mejora o solución.
La explicación y estudio de este fenómeno se lo debemos al Psicólogo RICHARD BANDLER y al Lingüista JOHN GRINDER.
Contado de modo muy resumido y simplificado, consiste en que las personas tenemos diferentes canales para percibir la realidad y nos expresamos y comunicamos a través del que es nuestro canal predominante, lo que nos lleva a identificarnos, sintonizar y entendernos mucho mejor con aquellas persona que comparten con nosotros el mismo canal de percepción.
Hay seres humanos que de modo innato tienen la habilidad de entrar con facilidad en sintonía con otros, aunque tengan un canal de percepción diferente.
La buena noticia es que es una destreza que se puede adquirir, aprendiendo a construir ese puente que nos lleve a sintonizar con “ese otro” que usa un canal diferente.
La comunicación se inicia a través de nuestros sentidos y, aunque todos usamos todos nuestros sentidos de modo constante, cada uno de nosotros tiene un sentido representativo preferido, lo que configura nuestro discurso mental y nuestra forma de comunicar y relacionarnos con el mundo.
Así, nos clasificamos en tres grandes grupos, VISUALES, AUDITIVOS Y CINESTÉSICOS o KINESTÉSICOS, según pensemos a través de imágenes, de sonidos o de las sensaciones que se producen en nuestro cuerpo.
Las personas con mayor habilidad para captar el canal de percepción del otro y adaptarse al mismo, serán las que se comuniquen de modo más eficaz con los demás.
Hay múltiples tests en la web que nos pueden ayudar a averiguar cuál es el nuestro.
Por lo general, las personas visuales, al pensar mediante imágenes, solemos hablar rápido y utilizar términos como “no lo veo”, “da luz”, pudiendo llegar a decir, “ya veo lo que me dices”.
Las personas auditivas piensan mediante sonidos y utilizan expresiones como “me dices”, “no me suena”…
Las personas cinestésicas se refieren en su discurso a sensaciones físicas o a sus emociones y utilizan expresiones como “lo siento en el alma”, “estaremos en contacto”…
Hay profesiones que requieren tener bien desarrollado un determinado canal de percepción, lo que nos puede dar pistas sobre cual puede ser el predominante de determinadas personas. Así, a título de ejemplo, un arquitecto o un pintor deben tener muy desarrollado en canal visual y un músico el auditivo.
Es interesante cuando la comunicación no fluye o se atasca, pararnos y prestar atención al discurso y forma de comunicar del otro, para averiguar su canal de percepción predominante, intentar adaptarnos al mismo y observar que pasa…….
La comunicación es como un baile, en el que cuanto mejor acompasados estemos con la otra persona, mejor bailaremos y evolucionaremos por la pista.
Paz y bien
Puedes escucharlo en audio haciendo clic aquí 


Gracias Encarna, me ayudan tus reflexiones sobre estos temas, son bien claros y concretos.